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viernes

Nuevas gestiones para viejas expectativas



El inicio del 2015 vino marcado por los cambios de administraciones municipales. Dada la escasez de profesionales locales capacitados en conducir procesos de transferencia, en algunas jurisdicciones de selva central se han producido problemas y entrampamientos temporales. En varios casos se suscitaron mutuas acusaciones entre los funcionarios de las gestiones salientes y las entrantes, por no facilitar el proceso, entorpecer los procedimientos, ocultar información, insinuaciones sobre indicios de corrupción, etc. En estos cambios de administración edil, las resistencias de algunos trabajadores de las gestiones salientes y las erradas actitudes pesquisantes que asumen las comisiones de transferencia han complicado la tarea. Los primeros consideran que ocultar información, dosificar su transferencia o tergiversarla, es demostrar lealtad y protegerse; mientras los segundos suponen que se les comparte información incompleta o manipulada con el objetivo de ocultar situaciones dolosas y mostrar una imagen de incorruptibles y salvadores del distrito. A pesar de que en todas las jurisdicciones se ha cumplido con la tarea de instalar las comisiones de transferencia, no se puede asegurar que se ajusten cabalmente a las formas legales y razonables, eso se comprobará con el correr de los meses.
En la mayoría de los distritos los problemas señalados no han sido beligerantes, aunque sí, sensiblemente incómodos. Al respecto, algunos medios de comunicación los han magnificado injustificadamente en las redes sociales y en los noticieros. Aparentemente hay ciertos comunicadores locales que pretenden ganarse las simpatías y contratos de publicidad de las nuevas autoridades, atizando rencillas fermentadas durante la campaña electoral.
Por otro lado, en Oxapampa, hay varios asuntos que deben de ser abordados a la brevedad, como por ejemplo, cuál y cómo será el funcionamiento de la Mancomunidad Municipal; recordemos que con excepción del distrito capital, todos los otros distritos la conformaron hace casi tres años y se espera que con las nuevas gestiones municipales se continúe con el trabajo de convertir en valor agregado para su desarrollo el Reconocimiento de la Unesco de «Reserva de Biósfera». De todas formas será difícil suplir ciertos liderazgos que hacían posible varias acciones concertadas. No todos los nuevos burgomaestres han sido mezquinos, muchos han mostrado buena voluntad para continuar con los avances en temas productivos, sociales y ambientales, independientemente de que estas tareas se hayan iniciado con su antecesor.
Es poco usual escuchar en las juramentaciones, que los nuevos alcaldes reconozcan los méritos de la gestión saliente, sobre todo cuando esta pertenece a otra tienda política. En el caso de Villa Rica, el nuevo alcalde reconoció el trabajo de su predecesor, prometió continuar y esmerarse en mejorar y mantener aquellos logros, lo cual establece puentes para no desperdiciar oportunidades las que, por no depender sólo del gobierno local, no corresponden a los procesos de transferencia:  por ejemplo, la viabilidad técnica que ha logrado la carretera Villa Rica-Puerto Bermúdez-Von Humboldt, obra aceptada por el Gobierno Central ante las gestiones de varios Alcaldes salientes, o la ampliación del Hospital Román Egoavil Pando de Villa Rica, paralizada en el levantamiento de las observaciones técnicas del expediente por la detención del ex Presidente Regional de Pasco y el consiguiente congelamiento de las cuentas regionales.
Hace algunos años, un conocido político decía que «…aunque parezca mentira, ganar las elecciones es muy fácil en comparación con lo difícil que es hacer un buen gobierno»; ante el común denominador de escasez de recursos financieros que tienen muchas jurisdicciones de selva, la capacidad de gestión ante otras fuentes de recursos es la principal alternativa. Esperemos que quienes asumen las gerencias y secretarías clave, estén a la altura de las circunstancias y contribuyan aprovechando las oportunidades para gestionar el buen gobierno que todo ciudadano merece.
Finalmente, el cierre del 2014 sorprendió con el inesperado fallecimiento de Don Antonio Brack Egg, natural de Villa Rica en Oxapampa, quien asumiría la complicada tarea de implementar por primera vez en la historia peruana, la cartera ministerial del Ambiente. Indudablemente, este hecho se ha sentido en toda la selva central. Se podrá discrepar con el rol que cumplió en el Ejecutivo, pero su compromiso con la conservación es incuestionable. Él promovió el reconocimiento y la protección del Estado que merecían innumerables áreas naturales. Oxapampa le reconoce su aporte en la creación del Parque Nacional Yanachaga Chemillén, el Bosque de Protección San Matías San Carlos y el reconocimiento de la UNESCO de la Reserva de Biósfera Oxapampa Asháninka Yánesha.

desco Opina - Regional / 9 de enero de 2015
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Habitualmente abandonados, habitualmente aislados



Tal vez ya se haya hecho habitual que durante el período de lluvias tengamos que referirnos a los deterioros de las vías de la selva central. De la misma forma, tal vez sea también habitual que los pobladores reclamen a las autoridades soluciones más estables a la falta de conectividad durante estas estaciones.
Pero en este caso, nos referiremos a la pertinencia de los mantenimientos viales. Igualmente, a la oportunidad de la ejecución de obras aprobadas y comprometidas que reducirían la afectación económica y la seguridad personal de los viajantes durante estas épocas.
En primer lugar, con financiamientos del MTC entre los meses de abril y mayo del 2013, se había aprobado e iniciado la construcción de tres puentes en el distrito de Villa Rica (provincia de Oxapampa). Estas obras sobre los ríos Yunculmas, Puellas y Chivis; permitirían conectar a Villa Rica con los distritos de Palcazú, Puerto Bermúdez y Constitución, y con el resto de la ruta hacia la Carretera Central y por ende con los principales mercados para los productos de estas localidades. Estas vías en temporadas lluviosas se convierten en verdaderas trampas mortales para los viajantes ya que al no existir puentes se deben de arriesgar a ingresar al torrente de sus caudalosos ríos. 
Dichas obras debían de culminar en un plazo de 7 meses. Sin embargo, a la fecha el avance es muy lento y, es así, que la preocupación de los pobladores y autoridades locales se manifiesta con justicia, ya que que las obras están parcialmente detenidas desde noviembre del año pasado. Desde esa perspectiva, se cuestiona la idoneidad técnica y operativa del Consorcio ganador de la licitación, porque el retraso ocasionará que la temporada de lluvias no permita el avance de las obras.
Entonces ¿por qué no se previó que las obras se inicien y ejecuten cuando las condiciones climáticas sí lo permiten para evitar suspensiones del trabajo?  El retraso deteriora los materiales por su abierta exposición a las lluvias. Las varillas de fierro de las columnas han quedado expuestas y es visible que el óxido avanza; no es necesario ser especialista en construcción para darse cuenta que esto reducirá la resistencia del metal.
Se ha hecho habitual la conformación de consorcios de empresas constructoras para la ejecución de este tipo de obras, lo cual no es malo, pero hasta la fecha sólo se demuestra ante la población que hay más interés en ganar la licitación que capacidad ejecutora. Asimismo, también se ha vuelto costumbre que las obras de proyectos de inversión  pública en la selva central no culminen en los plazos establecidos en los contratos. También ya es tristemente habitual que la instancia estatal correspondiente apruebe una serie de ampliaciones para el cumplimiento de los compromisos que no contemplan ningún tipo de penalidad.
Según los contratos, existen supervisores de obra que verifican el avance de las mismas, ¿existen deficiencias en la supervisión?, ¿malos procesos de planeamiento de obra? Cualquiera sea el caso, los responsables de esas deficiencias nunca serán sancionados y los afectados siempre son los habitantes de los territorios.
Tras los reclamos de los pobladores, llegaba otro disgusto: la empresa ejecutora del mantenimiento de la carretera (según contrato de concesión del MTC, por cinco años, desde febrero del 2010) brillaba por su ausencia, por lo que la desesperación de los pobladores y de las autoridades locales llegaba a la indignación. El retraso en la intervención para el mantenimiento de la carretera es visible desde hace un par de meses. Mientras tanto, los deslizamientos que ocurrieron en el mes de diciembre 2013 siguen dando problemas. ¿Por qué existe tanta permisibilidad de parte del Estado ante el incumplimiento de los contratos por parte de estas empresas constructoras? ¿Será corrupción, incapacidad técnica o negligencia?

desco Opina - Regional / 24 de enero de 2014
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lunes

Mensajes cruzados sobre territorio y medio ambiente

Luego de casi dos años de trabajos, por fin se ha culminado con la construcción del asfaltado de la carretera que une el Puente Raither con los distritos de San Luis de Shuaro (Chanchamayo) y Villa Rica (Oxapampa). 
Las inauguraciones, que son eventos meramente protocolares, movilizan alcaldes y líderes de la Selva Central con el propósito firme de llamar la atención sobre demandas y aspiraciones de sus poblaciones. Es así que después de un discurso presidencial, la breve visita –que duró casi treinta minutos– se coronó con el ofrecimiento de la continuidad de la vía desde Villa Rica hasta la ciudad de Pucallpa, en Ucayali.
Los estudios técnicos de ambos tramos –de Villa Rica a Puerto Bermúdez y de Puerto Bermúdez al km. 86 (carretera a Pucallpa)– ya tienen cierto nivel de avance. Sin embargo, en el tramo Villa Rica-Puerto Bermúdez, habrá que tomar en consideración la existencia del Bosque de Protección San Matías San Carlos (BPSMSC). En este tramo se tendría que cruzar esta Área Natural Protegida, ruta que actualmente funciona como vía carrozable y sirve de salida a las poblaciones de los distritos de Puerto Bermúdez y Constitución. En ocasiones, también actúa como salida de emergencia vial desde Pucallpa y Tingo María hacia Lima. El ensanchamiento de la vía es ineludible de progresar el proyecto de asfaltado. Por ende, requerirá de un riguroso estudio de impacto ambiental, el mismo que deberá ser aprobado por el SERNANP antes de dar pase a la etapa de inversión.
El tema es técnicamente subsanable; sin embargo, si esta obra se considera viable, ¿cuál será el argumento para seguir negando la construcción de una vía que cruce el BPSMSC y conecte al distrito de Puerto Bermúdez (Oxapampa, Pasco) con el distrito de Pichanaqui (Chanchamayo, Junín)?
En el pasado, la intención de construir una carretera atravesando el Área Natural Protegida, generó una gran movilización en defensa de la intangibilidad del BPSMSC. El saldo de aquella protesta fue la negación de todas las solicitudes de permisos desde el SERNANP y la detención del entonces alcalde de Puerto Bermúdez bajo cargos de delito ambiental, previa intervención del Ministerio del Ambiente.
No podemos dejar de analizar las consecuencias jurídicas de esta nueva promesa y los argumentos que le den viabilidad. La aspiración de las poblaciones por mejorar su conectividad es válida; lo difícil será sustentar por qué mientras que para unos es delito para otros es una vía hacia el desarrollo.

desco Opina - Regional / 21 de octubre de 2013
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viernes

La roya, otro huayco en la selva central

Este año, además de huaycos y derrumbes las lluvias han traído a la selva central, la propagación de la roya. Aunque hay quienes minimizan el impacto de esta temible plaga y aducen que son los comercializadores de insumos los que estarían provocando «pánico fitosanitario», lo cierto es que la roya está presente y afecta tanto a cafetales antiguos como a los más recientes.
La roya afecta a los cafetos haciendo caer sus hojas y debilitándolos al punto que sus frutos se desprenden antes de madurar, En el transcurso del año, se estima que sólo en Villa Rica se han perdido 150,000 quintales de café. La Junta Nacional del Café señala que la afectación a nivel nacional bordea el 30%, a riesgo de extenderse, lo que supondría una verdadera catástrofe para la caficultura peruana, calculada en eventuales pérdidas de hasta un millón quinientos mil quintales, unos 350 millones de soles. Y no se trata sólo de la pérdida de divisas –el café es el principal producto agrícola de exportación– sino de pérdidas inmediatas para el bolsillo de los pequeños agricultores.
El desplazamiento altitudinal de esta plaga –de los 1,200 msnmm/promedio donde solía presentarse, a cultivos por encima de los 1,500 msnmm– es una preocupación adicional para productores y promotores agrarios, pues estaría indicando una posible evolución del hongo que la causa (hemileia vastatrix), efecto que podría atribuirse al cambio climático. Si bien existen variedades de café resistentes al ataque de este hongo; la calidad de taza que resulta de estas variedades es considerablemente menor. La solución no pasa necesariamente por reemplazar cultivos, puesto que el interés de los existentes radica en su reconocimiento y calificación específica en mercados especializados y, por tanto, altamente exigentes.
Autoridades de las zonas afectadas y líderes de las organizaciones de productores de los distritos cafetaleros de la selva central; como Villa Rica, Perené, Pichanaki, entre otros, demandan que se declare en situación de emergencia al cultivo y que desde las respectivas dependencias agrarias de nivel regional se asignen presupuestos para enfrentar la situación. La región Pasco ha aprobado un presupuesto de doce millones novecientos mil nuevos soles para financiar la entrega de productos químicos y asistencia técnica en fumigación. No obstante, se estima que una campaña de recuperación del conjunto de zonas afectadas demanda del Estado al menos 280 millones de soles. Por ahora, el ministro del sector, Milton von Hesse, ha anunciado que se prepara un plan de contingencia de corto y mediano plazo.
Considerando los precios poco atractivos que actualmente tiene el café en el mercado internacional, el impacto de esta plaga podría abonar en un posible escenario de tránsito hacia cultivos ilegales más rentables. Si en algo quisiéramos seguir la ruta colombiana no es en esto, sino, por ejemplo, en el importante subsidio que los cafetaleros han logrado a raíz de sus últimas movilizaciones. Tengamos en cuenta que, al igual que en Colombia, en el Perú la caficultura es la actividad agrícola que genera más empleos.

desco Opina - Regional / 8 de marzo de 2013
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Los programas sociales en la realidad de la selva

En las últimas semanas reportajes difundidos en los medios periodísticos han cuestionado la idoneidad de la implementación de los programas sociales (PPSS), tales como Pensión 65 y recientemente Gas Barato en Pichari (Cuzco). Las investigaciones periodísticas han expuesto los beneficios a quienes no lo necesitan. Cabe observar que las denuncias de irregularidades se han presentado mayoritariamente en lugares urbanos de la costa, donde se esperaría existan relativas facilidades para la fiscalización y el control. Qué podemos esperar, entonces, de la situación de las áreas rurales de nuestra selva.
Hay condiciones particulares en la selva que elevan el riesgo de ineficacia de los programas sociales tal como están diseñados actualmente. Dentro de estas particularidades podemos identificar la dispersión demográfica; la escasez de vías de comunicación; lo costoso y poco verificable del Sistema de Focalización de Hogares (SISFHO); entre otros. En la provincia de Oxapampa, por ejemplo, sólo dos distritos son beneficiarios del Programa Juntos: Puerto Bermúdez y Constitución. En muchos casos, sus beneficiarios deben de trasladarse durante horas a través de los ríos para recibir el beneficio. Si consideramos que tres horas de viaje por río cuesta en promedio 30 nuevos soles y que, al no tener conocimiento de posibles reprogramaciones, es necesario pernoctar en las ciudades de distribución; todo se encarece y se reducen los impactos esperados.
Una situación similar ocurre en el programa de Vaso de Leche. Los costos de distribución de los recursos (leche, avena y algún otro complemento nutricional) son altos, por este motivo se realizan en muchos casos de manera trimestral. Por otro lado, se corre el riesgo de que terminen en manos de los comercios locales por la tentación del volumen acumulado. Sólo en el distrito de Villa Rica, 18 de los 51 Comités reconocidos formalmente pertenecen al ámbito urbano. Los demás, de áreas rurales, distribuyen los insumos de manera directa a los beneficiarios, sin prepararlos. Inclusive quienes los reciben, deben acarrearlos vía trocha hasta sus domicilios.
Un tema que no ha sido considerado en el diseño de este programa es el escaso (y a veces nulo) hábito de consumo de lácteos que tienen las comunidades nativas. No se ha estudiado que muchos pobladores demuestran seria intolerancia a la lactosa, por lo que este programa les es poco atractivo. La situación llega a tal punto que algunos líderes nativos señalan: «si desean implementar un programa de apoyo alimenticio deberían apoyarnos con la crianza de peces o zamaños, porque la leche no es buena para nosotros».
El Programa Pensión 65 ha sido reclamado por algunos congresistas de la región. Ante las serias deficiencias que ha demostrado el SISFHO, no sería de extrañar que se manifiesten irregularidades en igual o mayor intensidad que las hasta hoy presentadas. La realidad nos muestra que en las áreas urbanas, no se ha podido establecer un padrón confiable de beneficiarios, ello nos invita a ser cautos en el entorno rural de la selva. En relación al SISFOH, es una propuesta metodológica que permitiría identificar a los sectores más necesitados de la población. Aun así, es evidente que ante la falta de una adecuada supervisión del trabajo de los consultores –a quienes recurren las municipalidades para su elaboración– seguirán apareciendo deficiencias.
Para terminar, debe reflexionarse sobre la realidad de la formación educativa y acceso a la información en la región. Si los programas sociales son parte de la estrategia nacional de lucha contra la pobreza, se hace necesaria una reingeniería de la implementación de los mismos, propuesta que debe depurar los errores en la selección de beneficiarios. Desde nuestro modesto entender, para la selva, lo más funcional sería darle mayor énfasis a los programas sociales promotores de oportunidades económicas, ya que tienen el agregado de ir reduciendo la dependencia de los beneficiarios a programas asistencialistas.

desco Opina - Regional / 7 de setiembre de 2012
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Turismo interno e inseguridad ciudadana

El evidente crecimiento y la estabilidad de nuestra economía ha motivado a los peruanos para disfrutar del turismo interno. Capitalizando este interés, un spot televisivo de PROMPERÚ tiene como objetivo crear la atmósfera necesaria para ofrecer calidad y calidez de servicio a los visitantes. Aprovechando esta favorable circunstancia, la Selva Central –uno de nuestros más atractivos destinos turísticos– tendría todas las ventajas de su parte para recibir y atender de la mejor manera a sus potenciales visitantes. Pero, la inseguridad de sus vías terrestres y de muchos de sus lugares turísticos, no son favorables para su mejor aprovechamiento.
A pesar de que las rutas y los lugares en donde se producen asaltos son muy conocidos, las autoridades y la policía no logran articular una estrategia que acabe con estos hechos. Y más lamentable aún, es lo poco que se avanza en las investigaciones realizadas en los delitos perpetrados. Hasta ahora vienen resultando infructuosos los esfuerzos del empresariado turístico de la Selva Central para coordinar esfuerzos con las autoridades y los funcionarios del Estado y así superar la situación de inseguridad ciudadana y vulnerabilidad de los turistas. Otro aspecto negativo que podría traer esta preocupante situación, sería el alejamiento de los operadores turísticos externos ante el riesgo de no conseguir el retorno de sus inversiones y, al mismo tiempo, poner en peligro la integridad y las pertenencias de sus clientes.
Este panorama hace que sean inútiles algunos encomiables esfuerzos como los de MINCETUR y el realce de manifestaciones culturales. O, la implementación de nuevos espectáculos como Selvámonos, que este año congregó a más de cinco mil visitantes, generando interesantes dinámicas económicas en transporte, hospedaje, alimentación, artesanía y souvenirs. Sin embargo, fue penoso tener que contabilizar al lado de todo esto, el asalto a varios vehículos que la misma tarde del espectáculo se produjo en la ruta Villa Rica - Oxapampa, en donde los malhechores bloquearon un tramo de la vía, hecho que desistió a numerosos visitantes de acudir al evento.
Es una realidad que los llamados feriados largos han incentivado al turismo interno. Lo cual ha captado el interés empresarial del rubro, entre otras razones debido a la baja del turismo receptivo ocasionado por la crisis internacional. Este hecho, sumado a las opciones turísticas asequibles al bolsillo de los peruanos, debería constituir el marco propicio para hacer mucho más auspiciosa la llamada «industria sin chimeneas» en nuestro país.
Pocos meses atrás, los directivos de CANATUR se atrevían a decir que el turismo de la Selva Central crecería luego de la captura de Artemio. Pero, para hacer realidad esta codiciada meta, primero es necesario que el turismo figure entre las prioridades del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana, cuya creación fue una de las ofertas electorales del actual Presidente de la República.

desco Opina - Regional / 13 de julio de 2012
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El desborde de la naturaleza y la inoperancia preventiva

Las nuevas autoridades ni siquiera habían terminado de asumir sus funciones cuando a los pobladores de Puerto Bermúdez y Ciudad Constitución el desastre les cayó encima. Los días de intensas lluvias ocasionaron el desborde del río Pichis, destruyendo 613 viviendas, afectando parcialmente a otras 291 y dejando 14 instituciones educativas deterioradas. Según cifras oficiales los damnificados ascienden a dos mil ochocientas personas de manera directa, e indirectamente otras mil seiscientas. La gran mayoría de ellas pertenecen a la etnia asháninka, han perdido sus cultivos y por ende su medio de sustento. La primera medida tomada por el nuevo presidente regional ha sido la declaración de emergencia y el INDECI, desde Lima, ha dispuesto el envío de ayuda para los damnificados. Además, desde otras localidades cercanas se han iniciado cadenas de solidaridad y apoyo, situación que no resuelve la emergencia debido a que las lluvias continúan y los deslizamientos de tierras han ocasionado una serie de cortes de las carreteras, sobre todo las que conectan con el cercano distrito de Villa Rica. Es así que, además de los desbordes en Puerto Bermúdez y Ciudad Constitución, tenemos al distrito de Palcazu literalmente aislado. Por otro lado, el apoyo enviado en botes desde la capital del distrito con alimentos y medicinas hacia las localidades ribereñas, tiene serios problemas para llegar a su destino por lo caudaloso que se halla el río Pichis. Urge pues establecer un puente aéreo para que el apoyo sea efectivo.
No es la primera vez que la selva oxapampina (Región Pasco) sufre de los embates de la naturaleza. En temporadas de lluvias son habituales las interrupciones de carreteras que aíslan a las localidades de Pozuzo, Puerto Bermúdez, Villa Rica o Palcazu. Sin ir muy lejos el año pasado el desborde del río La Sal causó la pérdida de vidas humanas en Puente Paucartambo (Villa Rica). Por otro lado, también el año pasado, una tragedia similar a la que ocurre actualmente en Puerto Bermúdez y Ciudad Constitución afectó a los nativos yaneshas del distrito de Palcazu. En esa ocasión el distrito de Palcazu no fue declarado en emergencia pero la Presidencia del Consejo de Ministros encargó al Ministerio de Agricultura –y ellos lo derivaron al Proyecto Especial Pichis Palcazu– hacer una evaluación y reporte de los daños. Hasta ahora no se conoce los resultados de esa evaluación y mucho menos las propuestas de medidas de prevención. Vistas así las cosas y por los antecedentes señalados, no sería errado suponer que ahora con el distrito de Puerto Bermúdez sucederá lo mismo. Vemos muchas fotografías, reportajes y expresiones de buena voluntad de parte de aquellos que son conscientes que hablar y posar ante las desgracias humanas es políticamente rentable, pero en el corto plazo no se viabilizan medidas concretas que resuelvan o al menos mitiguen los impactos de estos desbordes de la naturaleza.
Al igual que en ocasiones anteriores, en que por negligencia no se habían tomado medidas preventivas, en Puerto Bermúdez las autoridades salientes (locales y regionales) tampoco lo hicieron, he allí lo recurrente de este tipo de problemas. En una realidad geográfica con características climáticas tan específicas como las de la selva central, no sólo se hace necesario buscar la solidaridad; urge pues la intervención del Estado en todos sus niveles para liderar, proponer e implementar medidas técnicas y efectivas de prevención de desastres. Cuando la naturaleza llega a niveles extremos, las capacidades locales para atender la emergencia tanto de nivel distrital como provincial son rebasadas, lo cual nos hace precisar que es en el nivel regional desde donde se deben de tomar las iniciativas de gestión de riesgos (antes del desastre con la prevención y después con la atención de la emergencia). Como lo demuestra el Plan operativo regional de defensa civil, documento técnico elaborado en el 2008 por la Región Pasco, las tareas necesarias ya eran de conocimiento de autoridades y funcionarios pero, como es lamentablemente una constante, su implementación deja mucho que desear, porque se limitó a una presentación en los medios y a escasas (o ninguna) medidas efectivas en el campo.
Tenemos que reconocer que es virtualmente imposible construir defensas ribereñas en toda la extensión de los ríos, pero sí se pueden definir los puntos neurálgicos de vulnerabilidad, sobre todo de aquellos lugares en donde las vidas humanas están en riesgo. Se debe capacitar a los habitantes, fortalecer liderazgos y organizaciones locales para enfrentar de manera inmediata la emergencia, así como para que sepan reconocer las características ideales para la ubicación de sus viviendas identificando las posibles rutas de evacuación. Las autoridades del nivel regional y municipal saliente no han dejado avanzado nada en materia de Defensa Civil para esas localidades, descuido imperdonable que puede deberse a la incapacidad técnica para implementar este tipo de propuestas o a un desdén inmediatista que no actúa mirando el futuro; pero hacia adelante no se puede permitir que esas poblaciones sigan viviendo en la incertidumbre e inseguridad total. Desde las nuevas gestiones de nivel local y regional se debe asumir esta tarea como prioritaria, o de lo contrario nuevamente a los habitantes de la selva central, el infierno les caerá literalmente desde el cielo.
desco Opina - Regional / 14 de enero de 2011
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Los largos caminos de la selva

A pesar de la alegría manifiesta, estamos tratando de entender cómo funcionan las dependencias del Ministerio de Transportes y Comunicaciones. Desde hace varios años las autoridades de Villa Rica estuvieron inmersas en la gestión del asfaltado de los 40 kilómetros de la carretera Puente Reither - Villa Rica (Oxapampa), obra de vital importancia para el desarrollo social y económico de esta parte de la selva central.
En el mes de febrero pasado con la visita de dos ministros de Estado, se firmó el contrato de mantenimiento del tramo La Merced hasta Von Humboldt en Huánuco (Proyecto Perú). Si bien este no era el anuncio que esperaban los villarricences queda claro que esa inversión, por S/. 204 millones a ejecutarse durante cinco años, permitiría mejorar el acceso y la circulación vehicular. Por otro lado, sobre el asfaltado del tramo Puente Reither – Villa Rica, se dijo públicamente que aún estaba pendiente su aprobación porque excedía considerablemente lo inicialmente presupuestado. Sin embargo, en el portal del MTC ya aparece la licitación de esta esperada obra cuya buena pro se otorgará el 2 de junio próximo. Esto nos deja con un escenario de superposición: en unos pocos meses, sobre un tramo de casi 40 kilómetros, existirán dos contratos de trabajo –uno de asfaltado y el otro de mantenimiento– ¿es eso posible?
Cuando Provías saca a concurso público el mantenimiento de las carreteras, evalúa y acepta las propuestas de las empresas que cumplan con los requerimientos técnicos y que –en el caso del tramo La Merced - Von Humboldt– se comprometan a cumplir con la tarea de mantenimiento de 374 kms. en las mejores condiciones económicas. Eso nos lleva a suponer que la empresa ganadora (Consorcio Servicios Viales) debe haber contemplado en su propuesta técnica y económica tanto los insumos como el total del trabajo que ha de realizar durante esos años. Si la licitación de asfaltado de los 40 kilómetros señala que el monto de la obra asciende a S/. 118 millones y que el tiempo de ejecución será de 540 días calendarios es decir 18 meses, es de suponer que CSV se desembarazará de la responsabilidad de esos 40 kilómetros durante un tiempo bastante considerable y así obtendrá un ahorro económico nada despreciable. La otra opción es que el contrato de mantenimiento, firmado el 19 de Febrero, haya tomado en cuenta esta superposición, lo cual dudamos.
Por otro lado, recientemente Villa Rica ha sido sede de la sesión descentralizada de la Comisión de Transportes y Comunicaciones del Congreso de la República; que ha contado con la presencia de ocho congresistas de la República, del Viceministro de Transportes Hjalmar Marangunich, del Director de Estudios de Provías Amaru López de algunos funcionarios del MTC, de varios alcaldes de distritos pasqueños y desde la lejana Provincia de Coronel Portillo llegó su Alcalde el Sr. Jorge Saldaña Bardales; quien reiteró la importancia de consolidar una eficiente conectividad con la República del Brasil, con la construcción de la carretera Pucallpa-Cruzeiro do Sul (Estado de Acre). Las exposiciones de los congresistas y de los funcionarios de varios sectores del gobierno hacen preveer que existe la visión de considerar en los plazos más breves la continuidad del asfaltado desde Villa Rica hasta el Km 86 de la vía a Pucallpa, incluso se deslizó la sensación de que ya se estaban realizando estudios preliminares, con lo cual este corredor tendría un verdadero despegue en el comercio hacia la capital como con nuestro vecino amazónico y si eso ocurre pronto, lo aplaudiríamos pero; como con el caso que hemos señalado es evidente que podría haber otro «ahorrito» bastante interesante, lo cual ensombrecería cualquier buena intención posible. No dudamos que en aras de la eficiencia vial se deben de seguir una serie de etapas para evaluar la pertinencia y las características de una carretera y eso toma su tiempo; pero ante la opinión pública y para asegurar la real transparencia de los procesos no se deben de cometer groseros exabruptos de trámite documentario paralelo que benefician a terceros «sin querer queriendo» que de eso ya tenemos bastantes experiencias a lo largo de nuestra historia.

desco Opina - Regional / 7 de mayo de 2010
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Caminante… ¿habrá camino para la selva central?

Con emotiva participación de la población de la selva central, el 18 de febrero pasado, arribó una comitiva oficial a la ciudad de Villa Rica en la provincia de Oxapampa, Pasco; para suscribir el contrato con el Consorcio Servicios Viales, que se hará cargo del mantenimiento de la carretera desde el puente Reither en Junín hasta Von Humboldt en la región Ucayali. Este contrato de mantenimiento por cinco años atenderá 365 kilómetros de carretera con un presupuesto de 204 millones 295 mil nuevos soles y beneficiará a comunidades de selva de las regiones Junín, Pasco, Huánuco y Ucayali.

Entre los visitantes más ilustres se encontraban, el Ministro del Ambiente; Antonio Brack y la Ministra de la Mujer; Nidia Vílchez; el Ministro de Transportes y Comunicaciones estuvo representado por uno de sus viceministros. Se resalta que al acto, llegaron alcaldes y delegaciones de los distritos beneficiados, así como autoridades y delegaciones de Satipo, Pichanaki y Chanchamayo –todas ellas, provincias pertenecientes a la región Junín– y otras ciudades relativamente cercanas pero que no están directamente relacionadas con la obra. Muchas de estas delegaciones de nativos y colonos se han trasladado cruzando ríos bastante caudalosos debido a la vigente temporada de lluvias, lo que hace más loable el sacrificado esfuerzo.
No existe mancomunidad municipal alguna, y poco o ningún esfuerzo biregional para diseñar e implementar planes de desarrollo de la selva central, pero a pesar de ello los líderes y autoridades de los distritos siempre realizan coordinaciones superando las limitaciones de comunicación, lo ideal sería que esta coordinación se realice de manera estructurada porque es indudable que existe cierta identidad de conjunto entre los pueblos de la selva central al compartir problemas y carencias similares, además, se percibe buena voluntad de aprovechar solidariamente estos escasos espacios donde cuentan con la presencia de Ministros de Estado y funcionarios de nivel para expresar sus solicitudes.
Un hecho que pasó desapercibido para la mayoría de la concurrencia fue la casi total ausencia de representantes de los gobiernos regionales, sobre todo de la Región Pasco, que eran los dueños de casa y que a la postre serían los más beneficiados con la obra que mejorará la carretera de acceso a los distritos de la provincia de Oxapampa. Debieron hacerse presentes para demostrar que las desveladas gestiones ante PROVIAS y otras instancias del Ministerio de Transportes realizadas por los alcaldes de Villa Rica y Oxapampa, cuentan con su pleno respaldo. Para la Ministra de la Mujer, aparentemente esto no pasó inadvertido, y en su discurso reconoció justicia en las aspiraciones de muchos pobladores por la conformación de una región selva central, sin dejar de recalcar que en los últimos años se ha producido un importante incremento de recursos en el presupuesto de la Región Pasco, y aunque no se regodeó en pregonar el lento destino de esos fondos regionales, la Ministra sí se esmeró en enumerar y cuantificar las inversiones del gobierno central en carreteras, electrificación, salud, educación, saneamiento y programas sociales entre otros, «…nos preocupamos por los pueblos pobres del Perú y no los olvidamos…» No es necesario tener una mente maliciosa para darse cuenta que existe muy poca coordinación entre el gobierno central y el regional, podría incluso deslizarse la idea de competencia y distanciamientos entre ambos niveles del Estado, en lugar de una conveniente complementariedad para articular y optimizar el uso de los recursos disponibles. Si no se articulan los esfuerzos y recursos del gobierno central, regional y local en concordancia con el trabajo de la población emprendedora de la selva central, es evidente que el camino para el desarrollo integral se hará mucho más largo y poco productivo.
La rehabilitación de esta carretera ayuda a la integración de los pueblos nativos yaneshas y asháninkas así como de los colonos; pero es insuficiente porque no promueve un cambio sustantivo. Se mejorará la conectividad con el centro del país, especialmente con la capital de la república reduciendo los tiempos y los gastos del transporte pero si no se le suman otros proyectos viales de mejora de caminos locales y vecinales –que son responsabilidad de las regiones y municipalidades– no habrán mejoras sustantivas en la rapidez y oportunidad con la que se comercializan los productos agropecuarios. Además las regiones y gobiernos municipales son conscientes de que a los agricultores les urge contar con asesoría técnica, capacitación, equipamiento e infraestructura al servicio de la actividad productiva, sin ello no se incidirá significativamente en el desarrollo económico de la selva central. En conclusión los caminos unen pueblos pero; las acciones concertadas unen esfuerzos y optimizan recursos por lo tanto; mientras este proyecto se mantenga aislado de otras inversiones complementarias, esta importante rehabilitación de carretera terminará como un gran camino hacia ninguna parte.

Enlaces de interés
desco Opina - Regional / 12 de marzo de 2010
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¡Denle curso al expediente!

desco Opina - Regional / 22 de mayo de 2009

Esta popular frase bien puede reflejar un clamor generalizado en la selva central. Esta región exige el cumplimiento de los ofrecimientos y proyectos de equipamiento e infraestructura vial que, «sonámbulamente», transitan por oficinas y escritorios de las diferentes instancias del aparato gubernamental.

¿Cuánto tiempo se necesita para construir una obra vial y cuánto más para efectuar sus «trámites formales»? ¿Son más horas de trámites formales y burocracias las que se invierten en una carretera, que las que se dedican para su diseño y construcción? ¿Puede funcionar el motor nacional usando a la «tramitocracia» como combustible estratégico para el desarrollo?

La selva central del Perú tiene grandes potencialidades económicas, se hizo conocida internacionalmente por la calidad de su café, además de su capacidad productiva frutícola y, para los conocedores, no son extraños sus productos apícolas y lácteos de alta calidad procedentes de la provincia de Oxapampa. ¿Cuánta de esta producción se pierde o encarece por el lamentable estado de sus vías locales y de conexión con las ciudades costeras consumidoras? Un territorio con limitaciones de circulación o altos costos de transporte para enviar sus productos al mercado, es poco competitivo y la selva atraviesa por esa terrible situación debido a la inercia del aparato estatal, que se activa en base a requisitos que buscan evitar la corrupción pero, a la postre, son nada ágiles para conseguir objetivos en función al desarrollo.

Las autoridades locales y los productores, concientes de esta debilidad competitiva que limita la actividad productiva y diluye las posibilidades de desarrollo de su potencial turístico, realizan alianzas internas y, entonces, es común ver a alcaldes y dirigentes en las diferentes instancias gubernamentales, buscando agilizar los procedimientos administrativos, perdiéndose muchas horas/hombre que se acrecientan cuando se carece de padrino o hay poca voluntad para «aceitar» a algún funcionario corrupto.

Durante los primeros meses de cada año, el agroproductor de la selva debe lidiar con las intensas lluvias, las inundaciones, los deslizamientos y los cortes de las vías; pero, luego de ello, debe enfrentarse a las inundaciones de promesas y al bloqueo provocado por los trámites. Contra la naturaleza puede desarrollar actividades de prevención de desastres; sin embargo, contra los huaycos de promesas y el represamiento de los trámites no existe «Defensa Civil» posible.

Así, depender de una sola vía –la carretera Central– para conectarse con Lima, tanto para sacar sus productos, como para proveerse de insumos, es el ejemplo palpable de las limitaciones impuestas para la producción de la selva. Dicha carretera es interrumpida frecuentemente por los embates de la naturaleza, pero poco o nada se hace para dar una solución a las continuas pérdidas acumuladas por estos avatares: en las oficinas de Provías existen antiguas promesas y propuestas que reducirían en gran parte estos costos. Por ejemplo, tenemos el proyecto de la carretera Huacho-Huánuco, que aún hoy carece de una solución para su continuidad y por ende no se convierte en proyecto ni cuenta con financiamiento. Otra solución es el proyecto de carretera Cañete–Huancayo–Satipo–Atalaya–Puerto Esperanza, que al enlazarse vía fluvial mediante el río Purús, daría la opción de conectar a la selva central con el Brasil –otro posible mercado–, pero que tampoco tiene financiamiento conocido.

En el plano de la vialidad interna, la precariedad de los caminos no favorece la integración social del territorio. La rehabilitación y mantenimiento de las vías dependen de la disponibilidad económica y equipamiento de los gobiernos locales, cuando los gastos para la recuperación son de menor cuantía y se cuenta con maquinaria adecuada; pero, si los deterioros son considerables y se necesitaran equipos no disponibles localmente, es casi seguro que estarán sujetos a largos trámites ante las autoridades de la provincia o de la región. Este año, se le ha asignado 201 millones de soles a Provías, para el mantenimiento de la carretera La Merced–Puerto Bermúdez–Ciudad Constitución–Km. 76 carretera a Pucallpa; para los próximos cinco años; pero, existen en las oficinas de la Región Pasco, proyectos de rehabilitación y mantenimiento de la infraestructura vial desde Villa Rica hasta Palcazu–Izcosacín, que se encuentran entrampados desde hace más de un año y sin visos de posible solución a la vista. El asfaltado de la carretera Puente Reither–Villa Rica se encuentra en sus «tramites finales» desde hace dos años y todo nos hace suponer que esa situación se prolongará algún tiempo más. En la provincia de Satipo, también duermen otras promesas que recibieron aplausos pero que no se traducen en caminos tangibles.

Los aspectos estructurales tampoco favorecen la agilización de las soluciones. Por ejemplo, cuando se interrumpen los caminos debido a las crecidas de los ríos o por el deterioro de algún puente, el gobierno local puede intervenir siempre y cuando sea un camino vecinal; pero, si el problema se localiza en una vía que depende del Ministerio de Transportes, debe inhibirse porque estaría malversando fondos. Un caso ejemplar de lo que estamos diciendo es lo ocurrido luego de la caída del puente sobre el río Yuncullmas en la provincia de Oxapampa, tramo de la vía Villa Rica–Palcazu–Puerto Bermúdez, hace varios años atrás. Las municipalidades de la zona no tienen la responsabilidad de resolver este inconveniente y desde el gobierno central, no existe interés alguno en solucionarlo. Entonces, es normal que en tiempos de lluvias, grandes espacios territoriales se vean desabastecidos de alimentos, medicinas e insumos y sin posibilidad de comerciar ni trasladarse de manera segura. Ante esta situación ¿cuánto cuesta vivir en la selva, donde no sólo se arriesga la economía familiar sino, incluso, la propia vida?

La selva central produce menos de su real capacidad y no es por falta de voluntad emprendedora. Ocurre que esta realidad encarece la inversión. Es lamentable saber que existe capacidad productiva pero está –en su mayor parte– ociosa. Puede contradecirse esta afirmación aseverando que hay logros importantes, como el de la piscicultura tan destacada por los medios de comunicación. Sin embargo, lo que no se dice es que no llega a mercados rentables porque sus productos deben comercializarse casi localmente debido a que arribar a la capital es demasiado riesgoso dado el estado de las carreteras. Bajo estas circunstancias , la producción de coca, insumo para el narcotráfico, se convierte en opción económica que atrae a algunos productores por su baja inversión y alta rentabilidad. Así, una manera de disminuir la producción cocalera para el narcotráfico es la habilitación de los caminos que integran la selva con el exterior.

En suma, debe comprenderse que no es sólo el uso de tecnología inadecuada lo que impide el desarrollo de la selva o pensar –de manera equivocada– que en la selva central los pobladores elijan vivir de actividades ilegales: lo que afecta a toda su actividad social y a las cadenas productivas es el estado de la infraestructura vial, situación que se arrastra desde hace varias décadas y que es una deuda moral que el país entero aún no puede saldar con los pobladores de la selva central, así que ¡denle curso al expediente! antes que se convierta en una explosión social de magnitudes inimaginables.

desco Opina - Regional / Programa Selva Central

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