A 23
días del mensaje inaugural de la gestión de Keiko Fujimori, el presidente de su
Consejo de Ministros, Luis Galarreta, asistió a la Cámara de Diputados para la
presentación de las prioridades y la política general del gobierno. Quienes
esperaban que la misma estuviera acompañada del pedido de facultades
extraordinarias que la mandataria anunciara como si estuviera listo, el 28 de
julio, para postergarlo posteriormente unos días “por retrasos en lo que
significan los nombramientos de viceministros”, tendrán que
seguir esperando, no sabemos bien hasta cuándo. En sentido estricto, las
debilidades, los ruidos internos del Gabinete y las reiteradas diferencias de
criterio con la Presidenta, cada vez más públicos, no permitían expectativas
mayores sobre su asistencia a la avenida Abancay.
Una
sucesión de errores y desencuentros, así lo evidenciaban. Recordemos algunas de
las señales más estruendosas. El desencuentro más grosero lo protagonizó el
Ministro de Justicia, Ernesto Álvarez, quien fuera Primer Ministro de Jerí,
aprovechando la filtración de una carta firmada por 21 abogados, muchos de
ellos próximos a la Coordinadora Republicana, anunciaba su intención de que el
Lugar de la Memoria (LUM) sea trasladado a su sector, argumentando que aborda
directamente la época del conflicto armado interno. Pronto, Alberto Beingolea,
uno de los mejores periodistas deportivos del país, convertido en Ministro de
Cultura, indicó que se trataba de una opinión personal y le respondió defendiendo
la ubicación del LUM.
Por
las características del personaje, ocupa el segundo lugar el Canciller y excandidato
presidencial Carlos Espá, que cuando aspirante al sillón de Pizarro consideraba
inaceptable que la señalada por golpista Betssy Chávez se asilara en México,
aparece anunciando la autorización para que salga del país como la primera
medida de su gestión. Disputando ese honor, el ministro del Interior, César
Astudillo, ex comandante general del Ejército, defendió
la permanencia en el cargo del Jefe de la Policía Nacional, general Óscar Arriola,
argumentando sus resultados en la lucha contra la delincuencia, sin percatarse,
quizá, que en los primeros 18 días de su gobierno, se habían producido 105
asesinatos, 77.5% cometidos con arma de fuego.
Por
su lado, el Ministro de Transportes y Comunicaciones, Rafael Rey, aseguró que los vagones del tren
promovido por el exalcalde y ahora candidato Rafael López Aliaga, en realidad
fueron comprados por la Municipalidad de Lima, rechazando la versión que aquél
y sus defensores, mantuvieron permanentemente. La Presidenta tuvo que aparecer
en una red social desautorizando a su ministro y asegurando que los trenes se
harán de todas maneras, precisando que se encuentran en Proinversión.
Finalmente, Rey, en la misma presentación en la Cámara de Diputados, terminó de
recular, indicó que fue malinterpretado y que no tiene nada en contra del
principal aliado gubernamental y su soporte indispensable en el Senado,
precisando que dejará los estudios y el futuro del proyecto en manos de
Proinversión.
El desorden y la debilidad parecen tan
significativos, que incluso Elmer Cuba, el ministro más rankeado del equipo
ministerial, tuvo unas declaraciones poco felices y nada
empáticas, al pedir
"no exagerar por un poco de agua en la rodilla" cuando varios
distritos del sur de la capital sufrían las consecuencias de una lluvia
intensa, días atrás, obligando una vez más a que la propia señora K le llame la
atención desde el mismo lugar de los acontecimientos. Como es obvio, la suma de
éstos y varios otros sucesos, motivaron, muy pronto, críticas y comentarios duros de
analistas y políticos
que perciben el rápido deterioro que puede alcanzar al Ejecutivo.
Así
las cosas, la presentación de Luis Galarreta, Presidente del Consejo de
Ministros, que en el mejor de los casos puede ser calificada como reiteración
de un diagnóstico que el país ya escuchó de labios de la señora Fujimori, estuvo llena
de promesas abstractas –sin precisar mecanismos, mucho menos presupuestos
viables para convertirlas en resultados tangibles–, así como de omisiones
clamorosas que ponen en cuestión la composición y capacidad del equipo
ministerial y su posibilidad real de llevar adelante las ofertas y compromisos
anunciados por el gobierno. Como su Presidenta, no podía ser de otra forma,
empezó su mensaje señalando que el gobierno encontró un Estado “desordenado y
desbordado”, olvidando oportunamente, igual que aquella, que tanto el desorden
como el desborde los tienen claramente entre los responsables.
Sobre esa
base concentró su intervención en algunos puntos e hizo unos pocos anuncios. En
materia de seguridad, fortalecer el sistema de flagrancia y ampliar el
subsistema contra la extorsión a 15 distritos judiciales, penales de alta
seguridad y habilitar cuarteles en desuso para aliviar las cárceles, además de
devolverle capacidades operativas al Sistema de Inteligencia Nacional, en el
marco de unas FF.AA. protagónicas en la materia. Frente a El Niño, anunció la instalación
de la Comisión Nacional de Gestión del Riesgo para acelerar la preparación
frente a su llegada, advirtiendo que “el Estado no llegará cuando el daño ya
esté hecho”, olvidando que el Ministro de Desarrollo Agrario y Riego, Marco Vinelli,
acababa de anunciar un primer
paquete de 800 millones de soles para 540 puntos críticos… de los
más de 1900 que existen. En
el discurso hubo silencio sobre las tareas pendientes de la Autoridad Nacional
de Infraestructura, creada por Dina Boluarte, supuestamente para destrabar los
proyectos que tenía la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC). Se
necesitaban 7000 millones de soles para culminar obras esenciales como el
Proyecto Integral de la Cuenca del Piura, el Congreso que encabezaron aprobó
menos de la mitad.
Si
los problemas previos del equipo encabezado por Galarreta daban indicios de un
temprano desgaste sin necesidad de la intervención de la oposición, su paso por
la Cámara de Diputados ratificó esa imagen e incluso las intervenciones de sus
aliados, la señora Yarrow, por ejemplo, mostraron que no se alejan mucho de la
línea de flotación.
desco Opina / 21 de agosto de
2026