Recientemente el Directorio de la Autoridad Portuaria
Nacional (APN) aprobó el Plan Maestro del Terminal Portuario de Corío, ubicado en la provincia de Islay, Arequipa. El anuncio
representa un hito histórico, si tomamos en cuenta que este megaproyecto carga
una estela de dos décadas de promesas incumplidas en las gestiones regionales.
En el sentido estrictamente burocrático: por primera vez
existe un documento técnico validado por el ente rector que ordena usos de
suelo, conectividad y etapas de implementación. Pero conviene mirar este
anuncio teniendo presente los otrora halagüeños que hemos
escuchado durante los últimos veintitrés años y que no condujeron a ninguna parte.
La idea de un gran puerto en Punta de Bombón se conoció
en la gestión de Daniel Vera Ballón (2003-2006) quien se arrogó su concepción,
pero la propuesta nació de la empresa privada, como Euroamerican International Group, invisibilizada en esta historia, como otros. Ese primer
intento no prosperó.
Juan Manuel Guillén (2007-2010 y 2011-2014) y Yamila
Osorio (2015-2018) heredaron la idea sin conseguir mayores avances. Aunque Osorio
firmó un convenio con la APN para avanzar en el 2016 con los estudios que
requiere el proyecto, su continuidad ejecutiva quedó inconclusa. Con Elmer
Cáceres Llica (2019-2021) — quien nuevamente está en la carrera por el sillón
regional tras su paso por la cárcel—, el proyecto languideció entre la
conflictividad social por Tía María y la parálisis institucional. En el corto
gobierno de Kimmerlee Gutiérrez (2021-2022) tampoco se avanzó nada. En noviembre de
2025, con Rohel Sánchez, se firmó un convenio interinstitucional entre el
Gobierno Regional, la APN, ProInversión y el MTC que finalmente destrabó el
proceso hasta el Plan Maestro aprobado la semana pasada.
La inauguración del puerto de Chancay, en noviembre de
2024, financiado por capitales chinos a través de COSCO Shipping Ports, ha sido
el chispazo para retomar el proyecto. Corío, con su batimetría natural de 28
metros —muy superior a los 17,9 metros de Chancay—, dejó de ser un proyecto
regional más y empezó a venderse como la promesa para controlar la próxima
generación de infraestructura portuaria del Pacífico Sur.
Detrás de los anuncios surge una disputa mayor: la
inversión en "activos estratégicos", en medio de la pugna por el
control logístico del Pacífico Sur entre China y Estados Unidos. Que Washington
muestre interés no es casual. Estados Unidos observa con preocupación la
expansión portuaria china en América Latina y busca alternativas de
infraestructura en países aliados. Perú, sin buscarlo explícitamente, quedó
posicionado como terreno de disputa entre ambas potencias. Y aquí cabe mencionar
que la actual gestión regional de Arequipa también presentó el proyecto a inversionistas norteamericanos.
El proyecto Corío contempla una plataforma logística, un
hub de hidrógeno verde y conexión ferroviaria hacia Puno y Cusco. Para toda la
macrorregión sur, el proyecto significaría la posibilidad de exportar mayor
volumen de minerales y productos agroindustriales con menores costos logísticos,
además de fomentar su articulación como un eje
estratégico para el comercio regional y la integración con Brasil y el mercado
asiático.
La aprobación del Plan Maestro es un paso real, pero
tenemos que estar preparados para abordar la gestión de este megaproyecto desde
diferentes flancos. Para comenzar el Gobierno Regional de Arequipa debería
tener una participación en la formulación de los términos de referencia (TDR) que
elaborará ProInversión para los posibles inversores y garantizar, con ello, una
visión descentralista con ventajas para las economías de los departamentos de
la Macrosur. También merece una discusión previa el tema de la soberanía
nacional a fin de no dar prioridad a los intereses de países extranjeros,
teniendo como antecedente la controversia suscitada por la supervisión estatal del puerto de Chancay. Otro tema que no debemos dejar de lado es la
titularidad y resguardo de los terrenos donde se asentará el proyecto, ya tenemos
malas experiencias en la ejecución del Proyecto Majes II, la Carretera Arequipa La Joya y el Puente Chilina.
Esta vez, el contexto geopolítico puede ser un
espaldarazo para que este proyecto, rebautizado como el Puerto de las Américas
Corío, se materialice y responda a las necesidades que implica el desarrollo
descentralizado de las regiones al sur del país.
desco Opina – Regional / 11
de setiembre del 2026
descosur