Mostrando entradas con la etiqueta Región Pasco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Región Pasco. Mostrar todas las entradas

viernes

La roya, otro huayco en la selva central

Este año, además de huaycos y derrumbes las lluvias han traído a la selva central, la propagación de la roya. Aunque hay quienes minimizan el impacto de esta temible plaga y aducen que son los comercializadores de insumos los que estarían provocando «pánico fitosanitario», lo cierto es que la roya está presente y afecta tanto a cafetales antiguos como a los más recientes.
La roya afecta a los cafetos haciendo caer sus hojas y debilitándolos al punto que sus frutos se desprenden antes de madurar, En el transcurso del año, se estima que sólo en Villa Rica se han perdido 150,000 quintales de café. La Junta Nacional del Café señala que la afectación a nivel nacional bordea el 30%, a riesgo de extenderse, lo que supondría una verdadera catástrofe para la caficultura peruana, calculada en eventuales pérdidas de hasta un millón quinientos mil quintales, unos 350 millones de soles. Y no se trata sólo de la pérdida de divisas –el café es el principal producto agrícola de exportación– sino de pérdidas inmediatas para el bolsillo de los pequeños agricultores.
El desplazamiento altitudinal de esta plaga –de los 1,200 msnmm/promedio donde solía presentarse, a cultivos por encima de los 1,500 msnmm– es una preocupación adicional para productores y promotores agrarios, pues estaría indicando una posible evolución del hongo que la causa (hemileia vastatrix), efecto que podría atribuirse al cambio climático. Si bien existen variedades de café resistentes al ataque de este hongo; la calidad de taza que resulta de estas variedades es considerablemente menor. La solución no pasa necesariamente por reemplazar cultivos, puesto que el interés de los existentes radica en su reconocimiento y calificación específica en mercados especializados y, por tanto, altamente exigentes.
Autoridades de las zonas afectadas y líderes de las organizaciones de productores de los distritos cafetaleros de la selva central; como Villa Rica, Perené, Pichanaki, entre otros, demandan que se declare en situación de emergencia al cultivo y que desde las respectivas dependencias agrarias de nivel regional se asignen presupuestos para enfrentar la situación. La región Pasco ha aprobado un presupuesto de doce millones novecientos mil nuevos soles para financiar la entrega de productos químicos y asistencia técnica en fumigación. No obstante, se estima que una campaña de recuperación del conjunto de zonas afectadas demanda del Estado al menos 280 millones de soles. Por ahora, el ministro del sector, Milton von Hesse, ha anunciado que se prepara un plan de contingencia de corto y mediano plazo.
Considerando los precios poco atractivos que actualmente tiene el café en el mercado internacional, el impacto de esta plaga podría abonar en un posible escenario de tránsito hacia cultivos ilegales más rentables. Si en algo quisiéramos seguir la ruta colombiana no es en esto, sino, por ejemplo, en el importante subsidio que los cafetaleros han logrado a raíz de sus últimas movilizaciones. Tengamos en cuenta que, al igual que en Colombia, en el Perú la caficultura es la actividad agrícola que genera más empleos.

desco Opina - Regional / 8 de marzo de 2013
Programa Selva Central

Los programas sociales en la realidad de la selva

En las últimas semanas reportajes difundidos en los medios periodísticos han cuestionado la idoneidad de la implementación de los programas sociales (PPSS), tales como Pensión 65 y recientemente Gas Barato en Pichari (Cuzco). Las investigaciones periodísticas han expuesto los beneficios a quienes no lo necesitan. Cabe observar que las denuncias de irregularidades se han presentado mayoritariamente en lugares urbanos de la costa, donde se esperaría existan relativas facilidades para la fiscalización y el control. Qué podemos esperar, entonces, de la situación de las áreas rurales de nuestra selva.
Hay condiciones particulares en la selva que elevan el riesgo de ineficacia de los programas sociales tal como están diseñados actualmente. Dentro de estas particularidades podemos identificar la dispersión demográfica; la escasez de vías de comunicación; lo costoso y poco verificable del Sistema de Focalización de Hogares (SISFHO); entre otros. En la provincia de Oxapampa, por ejemplo, sólo dos distritos son beneficiarios del Programa Juntos: Puerto Bermúdez y Constitución. En muchos casos, sus beneficiarios deben de trasladarse durante horas a través de los ríos para recibir el beneficio. Si consideramos que tres horas de viaje por río cuesta en promedio 30 nuevos soles y que, al no tener conocimiento de posibles reprogramaciones, es necesario pernoctar en las ciudades de distribución; todo se encarece y se reducen los impactos esperados.
Una situación similar ocurre en el programa de Vaso de Leche. Los costos de distribución de los recursos (leche, avena y algún otro complemento nutricional) son altos, por este motivo se realizan en muchos casos de manera trimestral. Por otro lado, se corre el riesgo de que terminen en manos de los comercios locales por la tentación del volumen acumulado. Sólo en el distrito de Villa Rica, 18 de los 51 Comités reconocidos formalmente pertenecen al ámbito urbano. Los demás, de áreas rurales, distribuyen los insumos de manera directa a los beneficiarios, sin prepararlos. Inclusive quienes los reciben, deben acarrearlos vía trocha hasta sus domicilios.
Un tema que no ha sido considerado en el diseño de este programa es el escaso (y a veces nulo) hábito de consumo de lácteos que tienen las comunidades nativas. No se ha estudiado que muchos pobladores demuestran seria intolerancia a la lactosa, por lo que este programa les es poco atractivo. La situación llega a tal punto que algunos líderes nativos señalan: «si desean implementar un programa de apoyo alimenticio deberían apoyarnos con la crianza de peces o zamaños, porque la leche no es buena para nosotros».
El Programa Pensión 65 ha sido reclamado por algunos congresistas de la región. Ante las serias deficiencias que ha demostrado el SISFHO, no sería de extrañar que se manifiesten irregularidades en igual o mayor intensidad que las hasta hoy presentadas. La realidad nos muestra que en las áreas urbanas, no se ha podido establecer un padrón confiable de beneficiarios, ello nos invita a ser cautos en el entorno rural de la selva. En relación al SISFOH, es una propuesta metodológica que permitiría identificar a los sectores más necesitados de la población. Aun así, es evidente que ante la falta de una adecuada supervisión del trabajo de los consultores –a quienes recurren las municipalidades para su elaboración– seguirán apareciendo deficiencias.
Para terminar, debe reflexionarse sobre la realidad de la formación educativa y acceso a la información en la región. Si los programas sociales son parte de la estrategia nacional de lucha contra la pobreza, se hace necesaria una reingeniería de la implementación de los mismos, propuesta que debe depurar los errores en la selección de beneficiarios. Desde nuestro modesto entender, para la selva, lo más funcional sería darle mayor énfasis a los programas sociales promotores de oportunidades económicas, ya que tienen el agregado de ir reduciendo la dependencia de los beneficiarios a programas asistencialistas.

desco Opina - Regional / 7 de setiembre de 2012
Programa Selva Central
Descargar aquí

La selva central y la segunda vuelta

Han pasado cuatro semanas desde la primera vuelta electoral y estamos a un tiempo similar del 5 de Junio y, contrario a lo que muchos creen, de cara a esta segunda vuelta, la población electoral de las localidades más pequeñas del interior del país tienen la misma incertidumbre que los electores de las grandes ciudades. Sin embargo, saben reconocer que en la selva central, Keiko y Ollanta no están en similitud de condiciones para ganarse las confianzas de ese 45% que en la primera vuelta respaldó a otros candidatos.


Para nadie es un secreto que la selva central es un bastión fujimorista. Sus pobladores, indistintamente de sus preferencias políticas y a pesar de que en muchas de las intervenciones militares se han comprobado violaciones de derechos humanos –desventaja para Ollanta y su supuesta vinculación con desapariciones forzadas en el caso Madre Mía– le reconocen al gobierno de Alberto Fujimori la decisión política para la recuperación de la paz social en la zona. Esta se hallaba hasta mediados de la década de los 90 a plena merced de los grupos subversivos, quienes mediante amedrentamientos, secuestros y asesinatos, extorsionaban económica y políticamente tanto a autoridades y líderes sociales así como a las comunidades nativas y agricultores comunes y corrientes, lo que ocasionó abandonos masivos de los predios rurales y el retraso en el desarrollo de la zona. El reconocimiento fujimorista quedó demostrado en las últimas elecciones municipales al ganar esta agrupación las tres alcaldías provinciales de esta subregión (Oxapampa, Chanchamayo y Satipo). Ese mismo aparato de simpatías le fue útil para ganar las preferencias por escaso margen en las urnas presidenciales del distrito electoral de Pasco y colocar a un congresista por esa región (la otra curul pasqueña la ganó Perú Posible), siendo Oxapampa la provincia que inclinó la balanza electoral regional, favoreciendo a los ganadores los cuales se distanciaron de sus contendores al acumular, entre los dos, casi el 70% de los votos provinciales. En la región Junín, al fujimorismo no le alcanzó el respaldo de la selva; el triunfo de Ollanta a nivel presidencial fue contundente pero igual la movilización de sus simpatizantes le alcanzó para ganar el respaldo en el nivel congresal y obtener dos curules para su agrupación.


A Ollanta, en Pasco, las preferencias presidenciales no le fueron malas, pero nadie se sorprendió de que sus candidatos al Congreso no hayan conquistado ninguna de las dos curules en disputa. Personajes poco conocidos, liderazgos poco relevantes con discursos beligerantes y de escasa movilidad y convocatoria proselitista. Si a nivel presidencial el ollantismo ocupó el segundo lugar, en el rango congresal quedó relegado, casi empatando con Alianza por el Gran Cambio, al cual le ganó el cuarto lugar por escasos dieciséis votos y quedando miles de votos por detrás de Fuerza 2011, Perú Posible y Solidaridad Nacional. Por ese escaso compromiso y organización de la campaña en la primera vuelta, no es de sorprender que para esta nueva etapa electoral, mientras los fujimoristas pasqueños demuestran mayor movilización y dinamismo, la militancia de Gana Perú que respalda la candidatura del comandante, puede ser contada con los dedos. La otra cara de la moneda se le presentó con sus candidatos al Congreso por el distrito electoral de Junín: conquistaron dos de las cinco curules en disputa y a todas luces se convirtieron en el soporte político local para apuntalar la candidatura presidencial.


La frase que se acuñara en la segunda vuelta del año 2006, para referirse a la elección entre Humala y García –elegir entre el cáncer o el sida– ha sido refrescada en nuestras memorias por nuestro Nobel de literatura y, aunque Vargas Llosa no tenga reconocida capacidad de inducir a los votantes, los temores hacia Keiko y Ollanta son compartidos por grandes sectores de votantes del centro selvático del país. Tal parece que los peruanos nos estamos acostumbrando a tener que escoger no al mejor candidato presidencial, sino a aquel que represente el mal menor, y eso se visibiliza cuando se indaga sobre las preferencias electorales para la segunda vuelta: la gran mayoría no nos dice por quién va a votar, sino por quién no lo haría, es decir, sienten la vergüenza de asumir abiertamente sus posturas políticas de cara a esta nueva etapa de los comicios presidenciales.


Lo que sí ha quedado claro es que el poblador del interior del país viene madurando en su condición de elector y, a pesar de sus miedos y de su limitada alfabetización política, ha aprendido a direccionar sus votos y viene reflexionando sobre las conveniencias para su condición económica y social con la elección de tal o cual candidato. Es consciente que aunque no les llegue el chorreo, las políticas públicas necesitan ajustes y no que estas sean reemplazadas por los populismos. Parece mentira, pero se ha identificado que mientras más ofrecimientos reciben de los candidatos, los electores se sienten más desconfiados de ellos. En definitiva, nos queda claro que la gran mayoría no quiere prebendas de momento que en el futuro les pueden transferir las facturas, por el contrario, están ansiosos de soluciones viables y permanentes para sus problemas.

desco Opina - Regional / 6 de mayo de 2011
Programa Selva Central

Descargar aquí

El desborde de la naturaleza y la inoperancia preventiva

Las nuevas autoridades ni siquiera habían terminado de asumir sus funciones cuando a los pobladores de Puerto Bermúdez y Ciudad Constitución el desastre les cayó encima. Los días de intensas lluvias ocasionaron el desborde del río Pichis, destruyendo 613 viviendas, afectando parcialmente a otras 291 y dejando 14 instituciones educativas deterioradas. Según cifras oficiales los damnificados ascienden a dos mil ochocientas personas de manera directa, e indirectamente otras mil seiscientas. La gran mayoría de ellas pertenecen a la etnia asháninka, han perdido sus cultivos y por ende su medio de sustento. La primera medida tomada por el nuevo presidente regional ha sido la declaración de emergencia y el INDECI, desde Lima, ha dispuesto el envío de ayuda para los damnificados. Además, desde otras localidades cercanas se han iniciado cadenas de solidaridad y apoyo, situación que no resuelve la emergencia debido a que las lluvias continúan y los deslizamientos de tierras han ocasionado una serie de cortes de las carreteras, sobre todo las que conectan con el cercano distrito de Villa Rica. Es así que, además de los desbordes en Puerto Bermúdez y Ciudad Constitución, tenemos al distrito de Palcazu literalmente aislado. Por otro lado, el apoyo enviado en botes desde la capital del distrito con alimentos y medicinas hacia las localidades ribereñas, tiene serios problemas para llegar a su destino por lo caudaloso que se halla el río Pichis. Urge pues establecer un puente aéreo para que el apoyo sea efectivo.
No es la primera vez que la selva oxapampina (Región Pasco) sufre de los embates de la naturaleza. En temporadas de lluvias son habituales las interrupciones de carreteras que aíslan a las localidades de Pozuzo, Puerto Bermúdez, Villa Rica o Palcazu. Sin ir muy lejos el año pasado el desborde del río La Sal causó la pérdida de vidas humanas en Puente Paucartambo (Villa Rica). Por otro lado, también el año pasado, una tragedia similar a la que ocurre actualmente en Puerto Bermúdez y Ciudad Constitución afectó a los nativos yaneshas del distrito de Palcazu. En esa ocasión el distrito de Palcazu no fue declarado en emergencia pero la Presidencia del Consejo de Ministros encargó al Ministerio de Agricultura –y ellos lo derivaron al Proyecto Especial Pichis Palcazu– hacer una evaluación y reporte de los daños. Hasta ahora no se conoce los resultados de esa evaluación y mucho menos las propuestas de medidas de prevención. Vistas así las cosas y por los antecedentes señalados, no sería errado suponer que ahora con el distrito de Puerto Bermúdez sucederá lo mismo. Vemos muchas fotografías, reportajes y expresiones de buena voluntad de parte de aquellos que son conscientes que hablar y posar ante las desgracias humanas es políticamente rentable, pero en el corto plazo no se viabilizan medidas concretas que resuelvan o al menos mitiguen los impactos de estos desbordes de la naturaleza.
Al igual que en ocasiones anteriores, en que por negligencia no se habían tomado medidas preventivas, en Puerto Bermúdez las autoridades salientes (locales y regionales) tampoco lo hicieron, he allí lo recurrente de este tipo de problemas. En una realidad geográfica con características climáticas tan específicas como las de la selva central, no sólo se hace necesario buscar la solidaridad; urge pues la intervención del Estado en todos sus niveles para liderar, proponer e implementar medidas técnicas y efectivas de prevención de desastres. Cuando la naturaleza llega a niveles extremos, las capacidades locales para atender la emergencia tanto de nivel distrital como provincial son rebasadas, lo cual nos hace precisar que es en el nivel regional desde donde se deben de tomar las iniciativas de gestión de riesgos (antes del desastre con la prevención y después con la atención de la emergencia). Como lo demuestra el Plan operativo regional de defensa civil, documento técnico elaborado en el 2008 por la Región Pasco, las tareas necesarias ya eran de conocimiento de autoridades y funcionarios pero, como es lamentablemente una constante, su implementación deja mucho que desear, porque se limitó a una presentación en los medios y a escasas (o ninguna) medidas efectivas en el campo.
Tenemos que reconocer que es virtualmente imposible construir defensas ribereñas en toda la extensión de los ríos, pero sí se pueden definir los puntos neurálgicos de vulnerabilidad, sobre todo de aquellos lugares en donde las vidas humanas están en riesgo. Se debe capacitar a los habitantes, fortalecer liderazgos y organizaciones locales para enfrentar de manera inmediata la emergencia, así como para que sepan reconocer las características ideales para la ubicación de sus viviendas identificando las posibles rutas de evacuación. Las autoridades del nivel regional y municipal saliente no han dejado avanzado nada en materia de Defensa Civil para esas localidades, descuido imperdonable que puede deberse a la incapacidad técnica para implementar este tipo de propuestas o a un desdén inmediatista que no actúa mirando el futuro; pero hacia adelante no se puede permitir que esas poblaciones sigan viviendo en la incertidumbre e inseguridad total. Desde las nuevas gestiones de nivel local y regional se debe asumir esta tarea como prioritaria, o de lo contrario nuevamente a los habitantes de la selva central, el infierno les caerá literalmente desde el cielo.
desco Opina - Regional / 14 de enero de 2011
Programa Selva Central

Descargar aquí

lunes

¿Votos prestados o votos endosados?

Luego de culminada la segunda vuelta electoral y de conocerse el triunfo del candidato de la Alianza Regional Todos por Pasco, Ing. Klever Meléndez, se hace necesario evaluar algunos aspectos de esta etapa del proceso electoral de la región. Sin lugar a dudas, lo más resaltante ha sido la reducción de los entusiasmos de la gran mayoría de los electores. Si en la primera vuelta los ímpetus de los simpatizantes de los candidatos a los gobiernos locales dieron colorido y soporte correligionario a los eventos proselitistas, en la segunda vuelta, luego de conocidos los nombres de los alcaldes y consejeros regionales electos, no se produjeron movilizaciones ni mítines masivos de respaldo a las candidaturas a la presidencia regional. Las explicaciones a esta situación podrían ser muchas, pero la más factible es la incapacidad de los pobladores de seguir dando soporte a sus simpatías, ya que al prolongarse el proceso electoral por dos meses más, no sólo los candidatos tuvieron que asumir nuevos gastos para continuar con sus afanes electorales sino que, los ciudadanos debieron evaluar el impacto de los días de la extensa campaña en sus vidas privadas, más allá del compromiso cívico que sienten por los intereses de su región.

La guerra sucia se mantuvo como una constante desde la primera vuelta, los golpes bajos, denuncias y acusaciones sin confirmar no dejaron de difundirse por volantes y medios radiales, afectando a uno u otro candidato. A ambos candidatos se les ha acusado de paternidades extramatrimoniales e incluso sin reconocimiento de filiación paterna, esperando que un supuesto «efecto Zaraí» perjudique su imagen y sus aspiraciones presidenciales. De ser ciertas esas denuncias existirían censurables cuestionamientos morales, pero ningún impedimento legal para continuar en la competencia electoral. De todas formas sigue siendo una tarea pendiente de solución la visibilización previa de las cualidades morales de los candidatos a los cargos de elección para evitar que los niños –materia de las denuncias– sean puestos en vitrina sin considerar los efectos sicológicos que puedan ocasionárseles a futuro.

Las estadísticas finales de la segunda vuelta, nos muestran que mientras el candidato de Somos Perú creció en un 37% en relación a la primera vuelta, el candidato de Todos por Pasco, merced a la capitalización de simpatías con los líderes de las otras listas que compitieron en la primera vuelta, duplicó en un 102% su respaldo electoral (de 31,740 dio el salto a 64,041 votos). Lo curioso del festejo lo dieron los simpatizantes de las listas que en la primera vuelta quedaron fuera de carrera y que para esta segunda vuelta electoral se aliaron con el ingeniero Klever Meléndez. Sus emotividades eran dignas de quienes asumirían la gestión regional. Aparentemente perciben que «los votos y servicios prestados» para esta segunda vuelta electoral, les otorgarán ciertos derechos dentro de la administración entrante. Sin embargo, en vísperas de un proceso electoral general en donde cada uno de ellos cogerá sus propios rumbos y simpatías presidenciales, es probable que esta alianza construida en base a enemistades políticas comunes y no sobre coincidencias programáticas, se vea resquebrajada antes de culminar el primer semestre de gestión; con lo cual no existirían condiciones que garanticen la gobernabilidad regional ya que todo indica que este triunfo no corresponde al crecimiento de un nuevo liderazgo regional, pues aparentemente responde a un «endose de votos» sin ningún acuerdo concreto.

Vistas así las cosas, menudas complicaciones tendrá que asumir el ingeniero Klever Meléndez para llevar adelante una buena gestión regional, en donde no ha quedado nada claro cuáles son sus compromisos con sus ocasionales aliados; pero ante todo no debe de olvidar que ahora su responsabilidad es armar un equipo de trabajo con capacidades técnicas que le asegure cumplir con las expectativas de los pasqueños, por encima de cualquier compromiso político o personal.
desco Opina - Regional / 20 de diciembre de 2010
Programa Selva Central


Descargar aquí

viernes

Caminante… ¿habrá camino para la selva central?

Con emotiva participación de la población de la selva central, el 18 de febrero pasado, arribó una comitiva oficial a la ciudad de Villa Rica en la provincia de Oxapampa, Pasco; para suscribir el contrato con el Consorcio Servicios Viales, que se hará cargo del mantenimiento de la carretera desde el puente Reither en Junín hasta Von Humboldt en la región Ucayali. Este contrato de mantenimiento por cinco años atenderá 365 kilómetros de carretera con un presupuesto de 204 millones 295 mil nuevos soles y beneficiará a comunidades de selva de las regiones Junín, Pasco, Huánuco y Ucayali.

Entre los visitantes más ilustres se encontraban, el Ministro del Ambiente; Antonio Brack y la Ministra de la Mujer; Nidia Vílchez; el Ministro de Transportes y Comunicaciones estuvo representado por uno de sus viceministros. Se resalta que al acto, llegaron alcaldes y delegaciones de los distritos beneficiados, así como autoridades y delegaciones de Satipo, Pichanaki y Chanchamayo –todas ellas, provincias pertenecientes a la región Junín– y otras ciudades relativamente cercanas pero que no están directamente relacionadas con la obra. Muchas de estas delegaciones de nativos y colonos se han trasladado cruzando ríos bastante caudalosos debido a la vigente temporada de lluvias, lo que hace más loable el sacrificado esfuerzo.
No existe mancomunidad municipal alguna, y poco o ningún esfuerzo biregional para diseñar e implementar planes de desarrollo de la selva central, pero a pesar de ello los líderes y autoridades de los distritos siempre realizan coordinaciones superando las limitaciones de comunicación, lo ideal sería que esta coordinación se realice de manera estructurada porque es indudable que existe cierta identidad de conjunto entre los pueblos de la selva central al compartir problemas y carencias similares, además, se percibe buena voluntad de aprovechar solidariamente estos escasos espacios donde cuentan con la presencia de Ministros de Estado y funcionarios de nivel para expresar sus solicitudes.
Un hecho que pasó desapercibido para la mayoría de la concurrencia fue la casi total ausencia de representantes de los gobiernos regionales, sobre todo de la Región Pasco, que eran los dueños de casa y que a la postre serían los más beneficiados con la obra que mejorará la carretera de acceso a los distritos de la provincia de Oxapampa. Debieron hacerse presentes para demostrar que las desveladas gestiones ante PROVIAS y otras instancias del Ministerio de Transportes realizadas por los alcaldes de Villa Rica y Oxapampa, cuentan con su pleno respaldo. Para la Ministra de la Mujer, aparentemente esto no pasó inadvertido, y en su discurso reconoció justicia en las aspiraciones de muchos pobladores por la conformación de una región selva central, sin dejar de recalcar que en los últimos años se ha producido un importante incremento de recursos en el presupuesto de la Región Pasco, y aunque no se regodeó en pregonar el lento destino de esos fondos regionales, la Ministra sí se esmeró en enumerar y cuantificar las inversiones del gobierno central en carreteras, electrificación, salud, educación, saneamiento y programas sociales entre otros, «…nos preocupamos por los pueblos pobres del Perú y no los olvidamos…» No es necesario tener una mente maliciosa para darse cuenta que existe muy poca coordinación entre el gobierno central y el regional, podría incluso deslizarse la idea de competencia y distanciamientos entre ambos niveles del Estado, en lugar de una conveniente complementariedad para articular y optimizar el uso de los recursos disponibles. Si no se articulan los esfuerzos y recursos del gobierno central, regional y local en concordancia con el trabajo de la población emprendedora de la selva central, es evidente que el camino para el desarrollo integral se hará mucho más largo y poco productivo.
La rehabilitación de esta carretera ayuda a la integración de los pueblos nativos yaneshas y asháninkas así como de los colonos; pero es insuficiente porque no promueve un cambio sustantivo. Se mejorará la conectividad con el centro del país, especialmente con la capital de la república reduciendo los tiempos y los gastos del transporte pero si no se le suman otros proyectos viales de mejora de caminos locales y vecinales –que son responsabilidad de las regiones y municipalidades– no habrán mejoras sustantivas en la rapidez y oportunidad con la que se comercializan los productos agropecuarios. Además las regiones y gobiernos municipales son conscientes de que a los agricultores les urge contar con asesoría técnica, capacitación, equipamiento e infraestructura al servicio de la actividad productiva, sin ello no se incidirá significativamente en el desarrollo económico de la selva central. En conclusión los caminos unen pueblos pero; las acciones concertadas unen esfuerzos y optimizan recursos por lo tanto; mientras este proyecto se mantenga aislado de otras inversiones complementarias, esta importante rehabilitación de carretera terminará como un gran camino hacia ninguna parte.

Enlaces de interés
desco Opina - Regional / 12 de marzo de 2010
Programa Selva Central


Descargar Aquí