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viernes

Las regiones, a un mes de las elecciones



¿Cuál es el panorama electoral en las regiones, a menos de un mes para la realización de los comicios programados? Una cuestión previa, importante, es el impacto de la insistente campaña de demolición al proceso de descentralización iniciada meses atrás, bajo el pretexto de un «combate» contra la corrupción que nadie sabe a ciencia cierta en qué consiste y hacia donde apunta.
Por otro lado, tampoco hay que perder de vista la toma de posición de la derecha peruana, para quien la centralización es la fórmula a implementar, buscando segregar prioridades territoriales en función a la «competitividad» de cada una de ellas. Así, por citar un ejemplo, regiones como Arequipa, son seguidas con mucha mayor atención que Ayacucho. Esto evidencia que la derecha le presta interés a las regiones más preocupada por el mejor clima para los negocios, antes que por el reforzamiento de la descentralización.
Un tercer aspecto a considerar es que, en términos generales, la descentralización es aceptada por no menos del 25% de las personas entrevistadas por las diversas encuestas de opinión, un porcentaje en apariencia bajo pero, aun así, relativamente alto entre las instituciones del país.
Un cuarto punto es el protagonismo adquirido por las autoridades electorales, debido a la lentitud y poca coherencia con la que están tomando sus decisiones. Actualmente, hay por lo menos tres candidatos con posibilidades (Vega/Amazonas, Bartra/Ancash, así como Falconí/Arequipa), cuyas apelaciones no han sido resueltas. Además, hay otros tres candidatos (Moreno/Callao, Unchupaico/Junín y Hilbck/Piura), que finalmente han sido habilitados por el Jurado Nacional y se encuentran recién en período de tacha. En Arequipa, Vera Ballón será candidato a Presidente Regional, pero sin su lista de consejeros porque ha sido declarada inadmisible.
Bajo estas consideraciones, algo que debe remarcarse es que en esta oportunidad hay una predominancia de los partidos nacionales. En efecto, están participando 162 de ellos, frente a 153 movimientos regionales y 14 alianzas electorales. La pregunta es ¿por qué este inusitado interés?

Partido
Regiones
Alianza para el Progreso
22
Acción Popular
19
Fuerza Popular
16
Frente Amplio Justicia, Vida y Verdad
13
Partido Humanista
12
Democracia Directa
11
UPP
10
APRA
9
Perú Posible
9
Patria Segura
7
PPC
7
Vamos Perú
7
Somos Perú
6
Siempre Unidos
6
Solidaridad
5
Restauración Nacional
3
TOTAL
162
Elaboración: Eduardo Ballón, GPC.

Por otro lado, todo indica que habrá segunda vuelta electoral, salvo en La Libertad, Callao y tal vez Ayacucho y Pasco. Respecto a los candidatos, el factor más visible es el predominio de «viejas» figuras. Así, vemos la presencia de muchos ex presidentes regionales, candidatos frecuentes en estas lides, congresistas y ex congresistas, entre otros. Asimismo, los que aparecen como «novedad» no lo son en sentido estricto. Benicio Ríos en Cusco, ha sido dos veces alcalde de Urubamba y tiene un largo recorrido desde la época de Izquierda Unida; el general Donayre en Ayacucho, está dedicado a la política desde que pasó al retiro y ya fue candidato a parlamentario por Cambio Radical; Rudecindo Vega, en Amazonas, ha sido Ministro de Estado durante el gobierno de Alejandro Toledo y en el actual gobierno, además de embajador en Nicaragua; Jacinto Gómez ha sido alcalde de Tacna y de Alto de la Alianza y tiene también un largo recorrido desde Izquierda Unida.
Sumado a ello, debe anotarse la notable fragmentación en el número de candidaturas en lugares donde anteriormente no las hubo (Arequipa y Piura); pero también la disminución de las mismas en regiones que habitualmente tenían muchas, como Madre de Dios. La combinación de estos factores da como resultado que, a estas alturas, salvo en cuatro o cinco regiones, no tengamos candidatos que se perfilen como probables ganadores. En esa línea, tampoco se evidencia capacidades de arrastre entre las candidaturas regionales y locales. En suma, no se ha formado un «mapa nacional» y el análisis significativo sólo puede hacerse región por región.
Ante este escenario, ¿qué se puede decir y qué vale explorar? Algo interesante es averiguar los factores que pueden estar actuando en la consolidación de movimientos regionales en al menos dos departamentos (Cusco y Amazonas). Por otro lado, como ya se ha dicho, encontrar partidos nacionales (APP, Acción Popular, Fuerza Popular) tomando posiciones clave, es algo que merece ser estudiado con más detenimiento. En relación con esto, no debe perderse de vista lo que viene haciendo Acción Popular.
Junto a ello, sería bueno saber qué se puede esperar de los elegidos en las regiones. Al parecer, el único acuerdo que seguramente tendrán es que la descentralización esté en la agenda de las elecciones del 2016. En resumen, ¿podrán las regiones o algunas de ellas trascender su espacio de acción y convertirse en actor decisivo en las elecciones del 2016? Esto es algo que podrá responderse a la luz de los resultados del próximo 5 de octubre.

desco Opina / 12 de setiembre de 2014 
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La descentralización: entre sus límites reales y la cacería de brujas

La pregunta que nos hacemos todos los peruanos y peruanas, es qué está pasando en las regiones. Tras la detención del Presidente de Ancash, acusado de corrupción pero también de participación en distintos asesinatos, siguió la del Presidente de Pasco luego de la difusión de un video en el que aparece recibiendo una hipotética coima; mientras tanto, el Presidente de Tumbes se encuentra prófugo de la justicia que habría descubierto sus faltas y delitos. Con ellos, a juzgar por lo aparecido en los medios de comunicación, se encontrarían en dificultades similares las gestiones regionales de Amazonas, Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huancavelica, Piura y siguen firmas….
La descentralización, más precisamente las regiones, parece desmoronarse y evidencia sus límites. La imagen creada es la de autoridades regionales, que aprovechando la abundancia de recursos y los poderes omnímodos que habrían ganado con la reforma, han convertido en botín personal sus territorios, dedicándose mayoritariamente al saqueo de los recursos públicos. El escandaloso caso de Ancash sería entonces la punta de un iceberg que se estaría repitiendo en la mayoría de regiones y territorios del país ad portas del próximo proceso electoral.
De pronto, fiscales, procuradores, jueces y congresistas, alentados todos por el Contralor General de la República y el novísimo Fiscal de la Nación, parecen imbuidos de un celo en el ejercicio de sus funciones de control y una preocupación por el uso de los recursos públicos, que no les conoció nadie en los doce años anteriores de la descentralización. En las últimas semanas, no hay día en el que los ciudadanos de este país dejemos de sorprendernos por la cantidad de autoridades regionales y locales involucradas en escándalos y actos punibles. Cual telenovela plagada de villanos, asistimos a la sucesión de acusaciones y denuncias de alto calibre, que demostrarían que es indispensable actuar y rápido frente a este cáncer que corroe al país y que aparece vinculado a las mafias de construcción civil, el sicariato, el narcotráfico y la minería ilegal.
Ciertamente hay que hacer, y mucho. Sería ingenuo e irresponsable negar la gravedad de muchos de los escándalos que vienen del interior del país. Pero lo sería igualmente, limitarnos a ver el árbol y no el bosque, como se pretende. En Ancash, el caso más dramático y menos discutible, aparecen involucrados diversos fiscales, distintos jueces, múltiples mandos policiales. ¿Alguno de ellos está encausado? El Congreso de la República que archivó variadas acusaciones contra César Álvarez, incluso estando ya detenido, el Ministerio de Economía y Finanzas que lo reconoció los últimos años como el más eficiente en la ejecución del gasto público y la Contraloría que no relevó nada significativo sobre dicha gestión en sus informes anuales, ¿han hecho acaso una autocrítica por sus claras omisiones y yerros? ¿Los partidos políticos, que ritualmente piden nuestros votos, no tienen también responsabilidad en este drama?
Como es obvio, la descentralización está en crisis. Se ve severamente afectada por sus indefiniciones y por los pecados originales de su diseño. Departamentos convertidos temporalmente en regiones, competencias transferidas sin el necesario desarrollo de capacidades y lo que es peor, sin recursos; sistemas administrativos que no dialogan entre sí, falta de coordinación y articulación intergubernamental tanto horizontal como vertical, además de la maldición de los recursos que se materializa claramente en la figura del canon.
Pero más profundamente, el bloqueo que vive, encuentra explicación en factores más estructurales. Un Estado e instituciones precarias; sistemas de control que se limitan a las formas y los papeles; partidos políticos que son crecientemente franquicias al servicio de intereses privados, que alientan la fragmentación que se evidencia con la multiplicación de movimientos regionales y locales, pero que se inicia en los partidos nacionales, de los que ya tenemos 18; la corrupción, que es un dato endémico del país y que avanza sostenidamente; el peso creciente de la economía informal e ilegal.
Es evidente que tenemos que hacer un alto, que es indispensable reordenar y relanzar la descentralización en un marco más amplio que es el de la reforma del Estado, de un Estado que no nos sirve para aprovechar el crecimiento y hacerlo desarrollo e inclusión. No faltan ni diagnósticos, ni propuestas. Lo que no se observa es voluntad política. El espectáculo siempre es más fácil y acusar al ladrón es una manera de eludir las responsabilidades propias, que frecuentemente son las mayores. El cargamontón puede seguir y permitirá que nos olvidemos por un rato de la corrupción y la inseguridad ciudadana porque creeremos que ahora sí se está haciendo algo. El desfile de acusaciones seguirá mandando a segundo plano la desaceleración de nuestro crecimiento, los problemas de la inversión, la crisis de todas nuestras instituciones, la paralización de salud y hasta las declaraciones de Nadine a Cosas. Pero ello, no desaparecerá los problemas de fondo.

desco Opina / 6 de junio de 2014
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