lunes

¿Votos prestados o votos endosados?

Luego de culminada la segunda vuelta electoral y de conocerse el triunfo del candidato de la Alianza Regional Todos por Pasco, Ing. Klever Meléndez, se hace necesario evaluar algunos aspectos de esta etapa del proceso electoral de la región. Sin lugar a dudas, lo más resaltante ha sido la reducción de los entusiasmos de la gran mayoría de los electores. Si en la primera vuelta los ímpetus de los simpatizantes de los candidatos a los gobiernos locales dieron colorido y soporte correligionario a los eventos proselitistas, en la segunda vuelta, luego de conocidos los nombres de los alcaldes y consejeros regionales electos, no se produjeron movilizaciones ni mítines masivos de respaldo a las candidaturas a la presidencia regional. Las explicaciones a esta situación podrían ser muchas, pero la más factible es la incapacidad de los pobladores de seguir dando soporte a sus simpatías, ya que al prolongarse el proceso electoral por dos meses más, no sólo los candidatos tuvieron que asumir nuevos gastos para continuar con sus afanes electorales sino que, los ciudadanos debieron evaluar el impacto de los días de la extensa campaña en sus vidas privadas, más allá del compromiso cívico que sienten por los intereses de su región.

La guerra sucia se mantuvo como una constante desde la primera vuelta, los golpes bajos, denuncias y acusaciones sin confirmar no dejaron de difundirse por volantes y medios radiales, afectando a uno u otro candidato. A ambos candidatos se les ha acusado de paternidades extramatrimoniales e incluso sin reconocimiento de filiación paterna, esperando que un supuesto «efecto Zaraí» perjudique su imagen y sus aspiraciones presidenciales. De ser ciertas esas denuncias existirían censurables cuestionamientos morales, pero ningún impedimento legal para continuar en la competencia electoral. De todas formas sigue siendo una tarea pendiente de solución la visibilización previa de las cualidades morales de los candidatos a los cargos de elección para evitar que los niños –materia de las denuncias– sean puestos en vitrina sin considerar los efectos sicológicos que puedan ocasionárseles a futuro.

Las estadísticas finales de la segunda vuelta, nos muestran que mientras el candidato de Somos Perú creció en un 37% en relación a la primera vuelta, el candidato de Todos por Pasco, merced a la capitalización de simpatías con los líderes de las otras listas que compitieron en la primera vuelta, duplicó en un 102% su respaldo electoral (de 31,740 dio el salto a 64,041 votos). Lo curioso del festejo lo dieron los simpatizantes de las listas que en la primera vuelta quedaron fuera de carrera y que para esta segunda vuelta electoral se aliaron con el ingeniero Klever Meléndez. Sus emotividades eran dignas de quienes asumirían la gestión regional. Aparentemente perciben que «los votos y servicios prestados» para esta segunda vuelta electoral, les otorgarán ciertos derechos dentro de la administración entrante. Sin embargo, en vísperas de un proceso electoral general en donde cada uno de ellos cogerá sus propios rumbos y simpatías presidenciales, es probable que esta alianza construida en base a enemistades políticas comunes y no sobre coincidencias programáticas, se vea resquebrajada antes de culminar el primer semestre de gestión; con lo cual no existirían condiciones que garanticen la gobernabilidad regional ya que todo indica que este triunfo no corresponde al crecimiento de un nuevo liderazgo regional, pues aparentemente responde a un «endose de votos» sin ningún acuerdo concreto.

Vistas así las cosas, menudas complicaciones tendrá que asumir el ingeniero Klever Meléndez para llevar adelante una buena gestión regional, en donde no ha quedado nada claro cuáles son sus compromisos con sus ocasionales aliados; pero ante todo no debe de olvidar que ahora su responsabilidad es armar un equipo de trabajo con capacidades técnicas que le asegure cumplir con las expectativas de los pasqueños, por encima de cualquier compromiso político o personal.
desco Opina - Regional / 20 de diciembre de 2010
Programa Selva Central


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martes

Sobre alianzas y acuerdos de ocasión

La semana concluyó con la conformación de distintas alianzas políticas que se aprestan a competir en los comicios de abril del 2011. La mayoría de partidos nacionales ha buscado «concentrar» la debilitada fuerza que mostraron en el proceso subnacional de octubre, que concluyera con su indisimulable derrota ante las agrupaciones regionales. Éstas devinieron en el objeto de deseo asediado las últimas semanas, como parte de la búsqueda de la llave del éxito en que se encuentran embarcados todos los aspirantes a la Presidencia de la República.
El primero en sorprender fue Pedro Pablo Kuczynski (PPK), aunque en realidad quien sorprendió fue Alianza para el Progreso, que emergió como uno de los victoriosos del proceso regional y municipal. La alianza de los menudos que él encabezaba –Partido Humanista, Renovación Nacional– terminó convenciendo a la organización de César Acuña, quien abandonó a Solidaridad Nacional a último minuto, pero también al magullado Partido Popular Cristiano (PPC), que en medio de sus disputas internas cree haber encontrado en el ex Ministro de Economía, el flautista adecuado para llegar a la tierra prometida. Como es obvio, gran negocio para el candidato, pero también para el alcalde trujillano, que seguramente impondrá importantes condiciones en la lista parlamentaria de la novísima alianza.
Luis Castañeda, por su parte, tuvo que afrontar el abandono de dos pasajeros que ya parecían embarcados con él, porque Acuña y Lourdes Flores cambiaron de conductor en la hora undécima. Uno más taimado que la otra, negando toda conversación y arreglo previo; la segunda, tratando de cuidar las formas, pero imponiendo su decisión en su agrupación, el PPC, que sin duda sigue viviendo su propio y prolongado calvario. El ex burgomaestre limeño, así las cosas, se llevó como «premio consuelo» su alianza con los restos de Unión por el Perú, los mismos que saltaron del barco nacionalista el 2006, apenas instalados en el Congreso, además de Cambio 90, uno de los membretes del fujimorismo, hoy día en manos del congresista Reggiardo, que por esta vía cree resolver su futuro inmediato.
Las izquierdas, por su parte, también contribuyeron al espectáculo. Tras coquetear hasta el final con el Partido Nacionalista, el Movimiento Nueva Izquierda optó por lograr un acuerdo con Fuerza Social y Tierra y Libertad, además de resucitar a la Democracia Cristiana, liquidando de paso a su emprendedor Guerra García. Entraba dentro de lo posible, pero no dejaba de sorprender, habida cuenta de la anunciada pretensión de Fuerza Social de ir solos. Sin embargo, lo que sí resultó desconcertante, fue la incorporación del partido FONAVISTAS en este acuerdo; máxime porque Raúl Canelo, su derrotado candidato a la municipalidad de Lima, es abogado de una de las partes del sonado caso Comunicore. Cierto que fue desembarcado rápidamente, pero el ridículo queda.
Más discreto, más seguro también, Perú Posible confirmó su alianza con Acción Popular y Somos Perú, además de establecer diversos acuerdos con distintas figuras regionales. Igualmente discretos, aunque por otras razones, en realidad no hay muchos interesados en participar con ellos, los apristas y Mercedes Aráoz, parecen haber establecido algún tipo de arreglo con Siempre Unidos, el partido del alcalde de Los Olivos.
Fuerza 2011 y el PNP, finalmente se quedaron prácticamente solos. Los fujimoristas lograron atraer a Rafael Rey, de quien se decía «ampliaría» la lista de su ex colega Aráoz, que si bien encontró el espacio que le corresponde mejor, difícilmente aportará votos distintos a aquellos que ya tiene Keiko Fujimori. En el caso del Partido Nacionalista, todo indica que su soledad, que intentaron evitar hasta con aviso en el periódico, es resultado de la poca confianza que generaban sus llamados a la unidad y la construcción de acuerdos. En cualquier caso, y más allá de anécdotas, da la impresión que ambas agrupaciones mantienen una opción por la concentración de su votación, quizá porque no tenían más opción.
Como es evidente, los medios de comunicación y los distintos análisis que circulan, se regodean con la situación. Como siempre, la miran unilateralmente y enfilan sus baterías y argumentos a mostrar las miserias y debilidades de izquierdistas y nacionalistas, olvidando que el espectáculo ofrecido por las otras organizaciones ha sido equivalente o mayor. En cualquier caso, es evidente que este conjunto de matrimonios de interés, esta sucesión de abandonos, divorcios y bodas aceleradas, no nos anuncia un futuro mejor. Los acuerdos de ocasión a los que estamos asistiendo, que todavía tendrán que pasar por la prueba ácida de la conformación de las listas parlamentarias, antes que responder a la fragmentación, en el mediano plazo pueden contribuir a su multiplicación.

desco Opina / 13 de diciembre de 2010
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viernes

Responsabilidad social minera Vs. políticas de desarrollo sostenible

«Perú, país minero», bajo este lema y con dudosas argumentaciones, consecutivos gobiernos nacionales han otorgado una serie de facilidades a las grandes empresas mineras para realizar sus operaciones en todo el país. Entre ellas tenemos los contratos de estabilidad tributaria, la no exigencia del pago de regalías –que da un rodeo a la sentencia del Tribunal Constitucional que determinó que no era un impuesto más–, el otorgamiento de concesiones mineras sin considerar la consulta previa y más recientemente, la firma del Contrato de Solidaridad con el Pueblo (con su probable extensión) haciendo vista gorda al pedido de muchos sectores sobre la urgencia de un impuesto a las sobreganancias mineras.
Cada departamento ha sufrido las consecuencias de estas gentilezas del Estado para con la industria minera. En Arequipa podemos resaltar dos de reciente data: en el proyecto Tía María y en la ejecución de los fondos del aporte voluntario.
Ya se ve, hasta con desconcierto para muchos, cómo los pobladores de Cocachacra (Islay) han retomado sus protestas porque no quieren que la Southern Copper Corporation ponga en marcha el proyecto cuprífero Tía María. La protesta se dio a pesar de que la minera se comprometió oficialmente a desalinizar el agua para sus operaciones y a no utilizar el agua subterránea, demanda planteada por los pobladores. Se ha dado una nueva tregua después que el ministro de Energía y Minas, Pedro Sánchez, anunciara que el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) va a ser evaluado por un organismo independiente de las Naciones Unidas; sin embargo, ha quedado nuevamente en el aire la solicitud de un plebiscito.
Nada de eso hubiera pasado si el gobierno, oportunamente, hubiera informado al distrito de Cocachacra sobre esta concesión, se hubiera tomado la molestia de revisar si las actividades de la zona conciertan con la actividad minera o en principio hacer una consulta. La protesta no hubiera pasado a mayores si Southern hubiera actuado sin tanta altanería y dando la alternativa de desalinizar el agua desde el comienzo y no cuando empezaron a sentir mayor oposición por su ingreso a esta zona.
Según la norma, los fondos del aporte voluntario tienen un destino concreto y deben ejecutarse según un estudio de línea de base que determine cuáles son las necesidades de la población beneficiaria del aporte. Sin embargo, en Arequipa, la empresa con mayor aporte, Sociedad Minera Cerro Verde, destinó algo de este fondo a instituciones privadas. La Asociación Cerro Verde (administradora del fondo) dio algunas explicaciones poco convincentes sobre estos gastos. Este hallazgo ha puesto al descubierto el insuficiente (por no decir inexistente) poder del Ministerio de Energía y Minas de fiscalizar la forma en que se gastan estos fondos, la falta de sintonía con los proyectos o propuestas locales presentadas a la asociación y la discrecionalidad de la que gozan las mineras para la ejecución de estos fondos.
Con este panorama nos preguntamos: ¿las actividades de responsabilidad social de las mineras concuerdan con las políticas locales de desarrollo de los distritos, provincias o regiones donde desarrollan sus actividades?, ¿existe en algún lugar donde se llevan a cabo actividades extractivas, un enfoque compartido de desarrollo entre la empresa minera y el gobierno de esa localidad?, ¿tiene idea el gobierno de los planes de desarrollo de las localidades, antes de entregar sus tierras en concesión? Quizá pensando en las posibles respuestas algunos funcionarios del gobierno podrían enmendar las normas que rigen la actividad minera en el país.
desco Opina - Regional / 3 de diciembre de 2010
Programa Regional Sur


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lunes

Fragmentación y espectáculo de los partidos nacionales

Los medios de comunicación nos han agotado los últimos días con el espectáculo que vienen dando los distintos partidos nacionales que están exhibiendo impúdicamente sus miserias a medida que se acercan las elecciones nacionales. Ciertamente el Partido Popular Cristiano (PPC) es el que se lleva los méritos mayores. La disputa generada por sus eventuales elecciones internas, nos mostró a su Secretario General descalificando groseramente a un aspirante a candidato presidencial en las elecciones internas; el mismo personaje, más recientemente, desautorizó a Guido Lombardi, uno de los pocos congresistas discretos en un Congreso particularmente escandaloso, porque osó criticar los manejos del partido. Peor aún, sus distintos dirigentes ventilaron públicamente sus diferencias y sus ambiciones a propósito de la conformación o no de una alianza electoral, disputándose si ésta es con Solidaridad Nacional, con Pedro Pablo Kuczynski (PPK) o con candidato propio.
Finalmente optaron por éste que fue parte del show propio de los menudos, integrada por la agrupación de Humberto Lay, el Partido Humanista de Yehude Simon y Alianza para el Progreso, el fuerte de la relación, que parecía dejarla en el aire y marchar con Castañeda, haciendo innecesario el debate generado por el intento de PPK de incluir a Rafael Rey en la partida. Para que todo sea más entretenido aún, hay indicios de que éste podría terminar en una alianza con el APRA, que les permitiría continuar con el noviazgo roto tras su salida del Ministerio del Interior. En cualquier caso, para el ex ministro y sus aliados de hoy, el negocio finalmente les salió redondo. Se alzaron con una alianza que no por magullada, deja de ser importante.
El APRA, por su parte, tampoco se quedó atrás. Impuesta por el Presidente la candidatura de Mercedes Aráoz, el partido resignadamente se limitará a esperar el 2016. Las pugnas, antes que por las vicepresidencias, que es como han aparecido, serán por las curules para el futuro parlamento, que sin duda serán bastante menos que las que hoy día tienen. Para hacerle las cosas más difíciles, la renuncia del fugaz Ministro del Interior tras nuevo escándalo de corrupción, acrecienta las limitadas posibilidades de la agrupación de la estrella. Las disputas en el fujimorismo, por su parte son menos visibles, entre otras cosas porque prácticamente nadie está dispuesto a hacer alianza con ellos. Por el momento se limitan a pelear por el acceso a las listas parlamentarias y la orientación de su campaña.
El nacionalismo y las izquierdas, aunque con más discreción, también han puesto su cuota. Fuerza Social, tras distanciarse de Perú Posible, se equivocó al lanzar la precandidatura de un emprendedor que creyó olvidada su aceptación del autogolpe del 92 y su vínculo laboral, con el fujimorismo. Metidos en un callejón difícil, buscan una luz al final del túnel que puede ser el ex Canciller Rodríguez Cuadros. Pero todavía no se pelean del todo con el Movimiento Nueva Izquierda (MNI) que tampoco se va del todo con los nacionalistas. El Partido Nacionalista Peruano (PNP) no encuentra aún la fórmula para negociar con los sectores de izquierda dispuestos a marchar con ellos y de un lado y otro se recriminan «sotto voce» por las exigencias que cada quien pone en la mesa de negociación.
Y todos, absolutamente todos, siguen anunciando sus alianzas con distintos grupos regionales, en la creencia errónea que éstos pueden garantizarles los votos suficientes para llegar a Palacio o por lo menos, para salvar la inscripción. Así las cosas, quien sigue ganando espacio es Perú Posible que parece tener cerrado su acuerdo con Somos Perú y Acción Popular, preocupándose hasta ahora y como siempre, por controlar eventuales deslices de su candidato, que por lo demás, se está manejando con habilidad y discreción.
Así las cosas, todo indica que la elección, salvo sorpresas que nunca se pueden descartar, será dentro de los candidatos del modelo. El espectáculo del que somos testigos todos, explica –más allá de las críticas a sus eventuales propuestas que se agotan en seguir confiando en el piloto automático que se llama altos precios de nuestras materias primas y demanda internacional– la profunda desconfianza que tenemos en los políticos y por extensión en la política. Más grave aún; permite entender también nuestra limitada valoración de la democracia.
Aunque somos escépticos, sólo queda confiar en que algunos sectores reaccionen a tiempo y se preocupen por construir puentes con la ciudadanía que hasta hoy los mira a la distancia y no sabe si reirse o llorar.

desco Opina / 29 de noviembre de 2010
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Simulacros de sismo y tsunami: sin roches, ni paltas

Parece que cuando a principios de año se anunció un cronograma de simulacros de sismo en la capital y en el Callao, la cosa iba en serio. Tal vez los recientes temblores ocurridos en Lima –y que muchos ni percibieron–, ayudaron a mantener firmemente esta decisión.
El caso es que, con o sin presión de por medio, los días 23, 24 y 25 de noviembre se realizará el simulacro de sismo y tsunami en Lima y Callao. Lo interesante de este ejercicio de prevención, es que se realizará por etapas. El día central en que se «producirán» los sismos y tsunamis, será el 24 de noviembre a las diez de la mañana. Las zonas que participarán son el Callao, la Costa Verde y la bahía de Lima. Mientras que en la tarde, se realizará el simulacro de sismo en el Centro Histórico de Lima, Rímac y Villa María del Triunfo.
Las autoridades del Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) hacen un simulacro de prevención en caso de sismo con un estilo descentralizado, en distritos específicos y con responsables a cargo, en este caso, la Municipalidad de Villa María del Triunfo. Quizá de esta forma, menos ciudadanos «quiten el cuerpo», cuando llegue el momento de participar.
Lo curioso es que quienes habitamos en Lima Sur, tenemos más de un motivo para ser parte activa en este simulacro. Por ejemplo, los nuevos barrios que han tomado las quebradas y cimas de los cerros de Villa María del Triunfo (también hay nuevos barrios en Villa El Salvador), se ubican en zonas altamente vulnerables. Aquí el peligro no solo es preocupante por la ubicación de la vivienda, sino por los problemas estructurales que presenta la construcción de la misma. (Ver Estudio Urbano: “Vulnerabilidad Físico Habitacional por Riesgo Sísmico: Tarea de todos, ¿Responsabilidad de alguien?”). Ojalá este simulacro, involucre a estos nuevos barrios y aliente a sus vecinos a organizarse, reflexionar y tomar medidas.
Por otro lado, también es de justicia señalar que hay un sector de la población de los nuevos barrios que se está agrupando en exitosas experiencias como la reciente Feria Barrial 2010 “La prevención, ¡empieza ahora!”, en la que los propios vecinos, están empujando el coche en materia de prevención de desastres a través de los Comités Vecinales de Defensa Civil (COVEDECI). Aunque falta mucho por hacer, el esfuerzo por emprender un trabajo articulado empieza a evidenciarse como ha ocurrido con la reciente presentación del Manual “Organización, preparación y evaluación de simulacros por riesgo de sismo y tsunami en los nuevos barrios”, en la que vecinos, dirigentes y autoridades se reunieron para hablar del tema.
Frente a este panorama, y al nuevo escenario político que se viene con el inicio de gestión de los nuevos alcaldes, es válido preguntarse qué sucederá en adelante y cómo se recogerán estas iniciativas para replicarlas en otros sectores de Lima Sur.
Y es que lamentablemente, no es solo un problema de concertación entre autoridades y vecinos.
El ciudadano, en líneas generales, aún no aprende, se siente invulnerable y carece de madurez, para interiorizar que un simulacro no es un «tiempo muerto», sino un tiempo que puede emplear para saber cómo actuar y salvar su vida y la de su familia. No desperdiciemos esta oportunidad.
desco Opina - Regional / 22 de noviembre de 2010
Programa Urbano

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viernes

Preparándose para abril

Las elecciones municipales y regionales quedaron atrás, esperándose solamente la segunda vuelta que debe darse en diez regiones del país para culminar definitivamente esta etapa. Hoy, la atención y las apuestas se dirigen hacia las fórmulas que compondrán las planchas presidenciales y las listas parlamentarias que entrarán en disputa en abril próximo.
Por ahora, el campo está bastante abierto lo que, dada las características de nuestros partidos nacionales –los mismos que no tuvieron nada que celebrar y mucho que lamentar en los comicios locales y regionales–, posibilita márgenes de maniobra que ensanchan al máximo el juego de probabilidades.
La manera en que empiezan a darse las cosas, no permite generar expectativas sobre cambios respecto a lo que ha sido el comportamiento habitual de los partidos políticos durante las últimas décadas. Es decir, seguirá primando ese básico pragmatismo que los conduce a entablar «negociaciones» sin materia negociable, en tanto la ausencia de programas y planes de gobierno, buscando únicamente la mejor manera de sumar los votos necesarios que permitan ganar la presidencia de la República o el mayor número de congresistas.
En efecto, las candidaturas presidenciables, las oficiales y las oficiosas, han inaugurado su temporada de caza, sondeando todas las posibilidades. Se acercan a otros candidatos, escrutan a los movimientos regionales, tantean a los «independientes», averiguan la opinión de los empresarios y viajan a Washington o a capitales europeas. Sin embargo, no se les ocurre levantar una propuesta ni preocuparse por consolidar una organización.
Así, todo hace suponer que seguiremos conviviendo con los enormes problemas de representatividad que aquejan a la política peruana desde hace un buen tiempo. Aun cuando existen suficientes indicios para conjeturar que algunos cambios tibios pero firmes pueden sobrevenir, porque a estas alturas los límites del modelo imperante son más que obvios sin haber podido aliviar los malestares estructurales del país, no parece existir la disposición ni la audacia necesaria entre los actores políticos.
Tal como vienen colocándose los factores al inicio de la competición, no se formula una voluntad que aspire a presentarse como una alternativa nítida frente a lo dado. Para el caso, podemos remitirnos al ejemplo más patético, el presidente García, para quien el próximo Presidente tiene como única gran tarea continuar en la misma lógica con la que condujo su administración; como si las frustraciones ante la evidente inequidad en la distribución de los ingresos, la persistencia de la pobreza y la corrupción que desborda por todos los lados, fueran sólo fantasías.
Es decir, en el papel, pareciera que fueran momentos propicios para construir campos de fuerza consolidados, estableciendo claramente lo que corresponde a la izquierda y a la derecha en el espectro político peruano. Algo de esto forzó por expresarse en las recientes elecciones municipales y regionales, en las que los intentos de desprestigiar a candidaturas como las de Villarán en Lima, Santos en Cajamarca, Cerrón en Junín, entre otros, fueron vanos.
Pero, pareciera primar el conservadurismo y, en esa medida, los aspirantes presidenciales prefieren ser vistos como expresiones de «centro», corriéndose la posibilidad de saturar este espacio que, dicho sea de paso, es el sitio correcto de la imprecisión y la ambigüedad.
En suma, estamos en tiempos de espera. El APRA, mejor dicho, García, ha apostado por una «independiente» dejando colgados a los dirigentes y bases de su partido. Al parecer, también a Castañeda. A Toledo lo vemos en febril actividad por las provincias del país. Keiko parece confiada en sus posibilidades de ingresar a la segunda vuelta. Mientras tanto, en lo que podría ser el espacio de la izquierda, si bien ya está decidido que no se buscarán determinadas compañías, aún pueden encontrarse maneras que les den buenos resultados en abril.
desco Opina / 12 de noviembre de 2010
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De carreteras y otras herencias

En estos días se ha desatado una discusión de proporciones entre el Presidente electo de la Región Huancavelica, Maciste Díaz y el saliente, Federico Salas. El primero dice que no existen obras de impacto durante el régimen de su antecesor y que de todas maneras solicitará una auditoría de la gestión de Salas ante los órganos competentes. La respuesta no se ha dejado esperar, la autoridad saliente ha señalado que el virtual Presidente peca de ignorancia, que de acuerdo a ley, se procede anualmente con las auditorías correspondientes y, finalmente, que sí hay obras, como el Hospital de Pampas y 500 kilómetros de carreteras, por las que ha transitado el propio candidato para desarrollar su campaña.
Mientras hoy se discute el asunto de las auditorías, quisiéramos destacar lo acontecido durante la presentación del gabinete Chang ante el Congreso de la República. Si bien la presentación fue regular, tratándose de un nuevo gabinete, hubo un conjunto de preocupaciones que atañen al interior del país, concretamente a Huancavelica. Ante la interrogante de un congresista sobre las carreteras en esta región, la respuesta del Ministro de Transportes ha dejado al pueblo huancavelicano, francamente confundido. Dijo el Ministro que la carretera Huancavelica-Castrovirreyna-Pámpano está en ejecución, es decir en pleno asfaltado. Nosotros transitamos por esa vía y la verdad es que no hemos visto movimiento de tierra alguno.
Lo explicaremos por partes.
Al asumir el cargo en 2006, el Presidente Salas dijo que si bien las intervenciones de las ONG eran interesantes, resultaban muy pequeñas. Su gobierno se proponía replicar las experiencias exitosas para disminuir drásticamente la pobreza, pero con acciones de envergadura, como un gran Programa de Alivio a la Pobreza. Ofreció también el asfaltado de las carreteras de integración en la región, esto es, asfaltando las vías de Imperial a Pampas, Lircay - Huancavelica y Acobamba -Huancavelica.
El Programa de Alivio a la pobreza fue presentado en Lima con apoyo de la Municipalidad de Miraflores y los auspicios del Ministerio de la Mujer y de la Unión Europea. Sin embargo, la Oficina de Programación de Inversiones (OPI) de la Región Huancavelica lo desestimó de plano, a pesar del anuncio del Director de Inversión Pública del Ministerio de Economía y Finanzas, que señaló que el SNIP no era requisito para los programas sociales y que apenas se requería un convenio con los sectores de Agricultura, Salud y Educación, que eran las entidades involucradas en el marco del mencionado programa. Ante la negativa de la OPI regional, se optó entonces por priorizar el asfaltado de las carreteras de integración antes mencionadas, dejando de lado el perfil (para entonces se había procedido a contratar una empresa encargada de la elaboración del expediente técnico) de la carretera Huancavelica - Rumichaca que debía integrarse al circuito Libertadores (Pisco, Ayacucho). La población huancavelicana desconoce la situación del proceso, no se sabe si el contrato fue rescindido o que sucedió con él.
En resumen, no hay Programa de Alivio a la Pobreza y las carreteras de integración no fueron asfaltadas. El Ministro de Transportes dijo en el Congreso de la República que la vía Pámpano-Castrovirreyna-Huancavelica estaba en plena ejecución y el Presidente saliente dice que hay más de 500 kilómetros de carreteras construidas. Sería bueno explicar mejor estos resultados. ¿Se tratará de un asunto de comunicación, nada más?
El asunto de la incomunicación es latente en esta región, pareciera que las autoridades no disponen de los mecanismos más adecuados para comunicarse en el cotidiano con la población huancavelicana, que, en gran proporción, es quechua hablante. La población quiere saber, por ejemplo, cuánto costarán las postas y centros de salud que viene construyendo el Gobierno Regional. Por lo pronto, hemos observado los avisos de obra de uno de los centros de salud, donde se anuncia un costo superior a 3 millones de soles, suponemos los leídos que este monto es el correspondiente al total de las obras que, según se ha informado son seis. Aun en este último caso, sería bueno informar cuánto cuesta cada obra.
desco Opina - Regional / 5 de noviembre de 2010
Programa Sierra Centro

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