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domingo

Precariedad del sector alpaquero en Huancavelica

 

En la pradera altoandina de Huancavelica, sobre los 3800 msnm, la crianza de alpacas es la principal actividad económica de las familias de este territorio.

El Midagri señala que el sector alpaquero –como toda la ganadería de la sierra– ha atravesado por serias crisis; durante la década de los años 70, por efecto de la ley de Reforma Agraria; en la década de los años 80 por los impactos ocasionados por la violencia social, producto del terrorismo; y en las siguientes, por efectos del cambio climático, donde la persistencia de sequías prolongadas y heladas severas, ha llevado a la descapitalización de este sector productivo.

Entre el 2003 y el 2021, en las regiones de Huancavelica y Junín se registraron 474 emergencias por sequía. En el 2022 INDECI reportó una ausencia de precipitaciones que generó la falta del recurso hídrico para la agricultura y la ganadería, reduciendo considerablemente la población juvenil de alpacas y perjudicando el medio de vida y la economía familiar altoandina.

La Defensoría del Pueblo, así como las instancias regionales de Defensa Civil, solicitaron acción y respuesta a estos graves problemas que viven más de seis mil familias dedicadas a la crianza de camélidos, que permita una reactivación del sector alpaquero, donde cabe señalar, reposa la mayor población con índices de pobreza; Huancavelica es la sexta región con más pobres según el enfoque monetario, y la séptima considerando el enfoque multidimensional.

El Decreto Supremo n.º 145-2022-PCM, declara el estado de emergencia en varios distritos alpaqueros del departamento de Huancavelica debido a los impactos ocasionados por el déficit hídrico, e insta al Gobierno Regional a implementar acciones de respuesta y rehabilitación; sin embargo, el decreto no dispone de un presupuesto adicional para atender una emergencia de esta magnitud, máxime considerando las limitantes de los procesos administrativos de la gestión pública.

Huancavelica ocupa el sexto lugar de producción de carne de alpaca y el noveno de fibra en el ranking nacional. La actividad productiva tiene una participación regional significativa en el valor bruto de producción del subsector pecuario de la región. Es decir, constituye un recurso productivo importante a nivel regional y nacional cuya agenda ha sido ampliamente postergada, y los mecanismos de atención para hacer frente a los riesgos de la actividad productiva han sido casi nulos. Partidas presupuestales como la 068, orientadas a la gestión de riesgos por desastres, se reducen a la entrega de pacas de alimento para los camélidos o de frazadas para las familias, sin considerar acciones sostenibles en el tiempo que permitan resarcir las dificultades ya señaladas.

El Decreto de Urgencia N.º 025-2022 autoriza la entrega de una subvención para la mitigación agropecuaria por emergencia, destinada a productores agrícolas y ganaderos, para estos últimos, con prioridad en 11 departamentos, entre ellos Huancavelica. Acción que se vio limitada por el monto percibido por cada alpaquero, considerando que el decreto señala S/ 266.00 por cabeza de alpaca, hasta un máximo de doce.

En los últimos años, la Federación de Camélidos Sudamericanos de Huancavelica se viene consolidando a través de sus bases provinciales y locales, teniendo como pilar la producción de más de 17 000 toneladas de fibra de alpaca con calidad similar a la producida en Arequipa y Puno, con un diámetro que fluctúa entre las 17 y 20 micras.

Su problemática se centra en los canales de comercialización, ya que los acopiadores de fibra no diferencian precios según calidad desalentando a los alpaqueros a una mayor tecnificación, siendo urgente la implementación de una planta procesadora de fibra para darle valor agregado y mejorar sus precios.

Algunas experiencias de asociaciones que han incursionado en este rubro no se han consolidado por falta de tiempo y capacidades, pese a existir una demanda insatisfecha en el mercado de carnes que exige cantidad y calidad, la cual no puede ser cubierta en las condiciones actuales; por lo que aún es considerado un producto menor, uno de los retos es cambiar la perspectiva local respecto a los prejuicios culturales que persisten respecto a la carne de alpaca.

Otro desafío es unificar las múltiples asociaciones, que en años anteriores han competido por el acopio de fibra, fraccionando la unidad del sector. En esa dirección se conformó la Cooperativa de Servicios Especiales de Alpaqueros Los Andes de Huancavelica, que funcionó muy débilmente por poco más de un año, por la limitada participación de sus socios dadas las múltiples tareas del quehacer alpaquero. A futuro se hace necesaria la formación de ejecutivos y el involucramiento de la población joven para asumir cargos directivos en iniciativas similares.

Como se desprende de lo señalado, es de suma urgencia la formulación e implementación de las políticas regionales y locales que tengan como objetivo fortalecer el sector alpaquero e impulsar estrategias y mecanismos para la transformación y comercialización de los productos y derivados de los camélidos sudamericanos, dinamizando la economía regional.

Es importante que como parte de un cambio planificado se fortalezca el acceso a la tecnología para la mejora genética, así como para la adaptación frente a los efectos del cambio climático, siendo urgente el inventario de fuentes de aguas y mecanismos que permitan la implementación de acciones para reducir el impacto negativo de amenazas como las sequías que, de ocurrir en las condiciones actuales, aumentarían las brechas de pobreza con un impacto considerable en los medios de vida de las comunidades.

El GORE Huancavelica ha dispuesto para el 2023 el 3.21% de su presupuesto para la función de Agricultura, y ha destinado cerca de 1.5 millones de soles para iniciar la ejecución de dos proyectos, el primero vinculado a la crianza de alpacas en el contexto del cambio climático (CU 2330359 - S/ 3 924 206), y el segundo para la crianza de alpacas de color (CU 2513396 - S/ 10 576 191), este último con la finalidad de recuperar la diversidad de alpacas de color y acceder a mercados diferenciados mediante prendas de colores.

Por lo demás, es necesario que en los documentos de planificación de nivel regional se consideren objetivos y acciones estratégicas vinculadas a lograr la competitividad alpaquera. Asimismo, es fundamental reflexionar sobre las lecciones aprendidas de proyectos anteriores como los de inseminación artificial y producción de fibra de colores, los cuales no fueron sostenibles por el limitado manejo de las granjas, siendo para ello una opción articular esfuerzos con centros de investigación como las universidades de la región y continuar el trabajo con las organizaciones no gubernamentales del ámbito.

 

desco Opina – Regional / 4 de marzo de 2023

descocentro

lunes

Lloviendo sobre mojado: la caída de la fibra de alpaca


La alpaca, por la calidad de su fibra, fue declarada producto bandera del país hace varios años y constituye hoy en día un recurso emblemático, pues los casi cuatro millones de ejemplares que tenemos en nuestro territorio, representan el 80% de las alpacas que existen en el planeta. Un 15% se halla en Bolivia y el resto en los países andinos; algunos miles en Australia y Estados Unidos.
El cierre de los mercados internacionales como consecuencia de la pandemia, ha paralizado las exportaciones y profundizado la caída de los ingresos que recibían los criadores por la venta de la fibra, que ya venían bajando de manera dramática desde fines del año 2018, cuando llegaron a pagarles entre 18 y 20 soles por la libra (460 gramos) de fibra blanca. A comienzos de este año se cotizaba entre 10 y 11 soles la libra. Luego de decretada la cuarentena y la inamovilidad, se suspendieron las compras de las principales empresas textiles instaladas en Arequipa y de los acopiadores intermediarios que tradicionalmente acudían a las ferias o las estancias alpaqueras. Las últimas semanas, los intermediarios han iniciado nuevamente las compras, pero a precios que oscilan entre los 6 y 7 soles la libra, con una clara y preocupante tendencia a la baja.
En la crisis financiera internacional del 2008, los criadores enfrentaron una situación similar en la disminución de precios de su producto, de 11 soles por libra en promedio, pasó a 3 soles, y el precio demoró varios años en recuperarse. A esto se sumó que, a diferencia de los bancos, que tuvieron medidas de salvataje, los criadores no tuvieron ningún apoyo gubernamental para afrontar la reducción de sus ingresos, que llegó a caer en 70%.
A este oscuro panorama, hay que añadirle la estocada que asestó recientemente la organización Personas por el Trato Ético a los Animales (PETA), asociación especializada en promover el consumo vegetariano y la defensa de los animales. Hace unas semanas difundió en las redes un video denunciando el maltrato de las alpacas durante la esquila en el fundo Mallkini de la empresa Michell, y llamando a los consumidores a no comprar ni usar prendas que contengan fibra de alpaca. El video se ha viralizado y habría ocasionado como reacción inicial, la suspensión de compras de otras marcas globales de fibra de alpaca para sus confecciones a Michell; sin embargo, es probable que la afectación de esta campaña comprometa a toda la cadena, perjudicando al eslabón más débil: el productor.
El video presenta escenas magnificadas en la edición (del sonido) de maltrato por parte del personal asignado a la esquila, de un hecho que se encuentra en investigación, sin consideración ni conocimiento de la naturaleza de esta ganadería, que constituye un aporte de nuestra cultura originaria para la humanidad; pero sobre todo, una fuente de ingresos para un importante sector de la población altoandina de nuestro país.
La crianza de alpacas y de los camélidos en general, cuya domesticación se remonta a los 6000 años AC, ha sido el sostén de millones de personas a lo largo de nuestra historia, lo que se manifiesta en la armoniosa relación existente entre los criadores y sus rebaños. Además, en la actualidad, esta crianza cumple un rol importantísimo en la sostenibilidad ambiental de las praderas altoandinas que brindan los recursos hídricos que hacen posible la vida en las principales ciudades costeras de nuestro país, lo que debiera merecer un mayor reconocimiento de parte del Estado, efectivizando la norma de reconocimiento de los servicios ecosistémicos.
Esperemos que este hecho aislado, que definitivamente está reñido con las buenas prácticas desarrolladas por los criadores altoandinos, no repercuta de manera negativa y conlleve a un mayor deterioro de las ya precarias condiciones de vida en las familias alpaqueras, tradicionalmente excluidas de las políticas oficiales, y que la declaración de Producto Bandera de hace años, no siga siendo un «saludo a la bandera».

desco Opina - Regional / 26 de junio de 2020
descosur

El sur posaislamiento


Las medidas de aislamiento social dictadas por el presidente Martín Vizcarra para contener el contagio masivo del nuevo coronavirus han sido saludadas, no solo por grandes sectores en el país, sino por expertos en otros lados del mundo. También queda claro que Perú no podrá escapar de la recesión económica mundial que se viene, ciertamente con sus particularidades: una economía con el 72 % de informalidad, dependiente en un 60% del mercado externo y cadenas económicas frágiles en provincias y, simultáneamente, uno de los países con mayores márgenes de decisión por su situación económica.
El 13 de abril no volveremos a la normalidad, como muchos están pensando. El aislamiento social continuará y las restricciones para la movilidad interna también, sobre todo porque la mayoría de contagios del virus están focalizados en la capital y hay solo un departamento que aún está libre del virus (Puno) de los libres del sur que había hasta la semana pasada (Apurímac, Moquegua y Puno), mientras el número de casos confirmados en otros departamentos del sur son bajos y están controlados. La incertidumbre por los contagios está haciendo que algunas provincias del sur comiencen a cerrar sus accesos, salvo para el transporte de alimentos, como Sánchez Cerro (Moquegua), o que estén con las alertas al tope, como Santa Lucía (Puno), por el transporte ilegal de pasajeros en estos días de confinamiento.
Si bien estamos seguros que no tendremos problemas de desabastecimiento alimentario, pues felizmente en el sur tenemos un movimiento agrícola y pecuario muy dinámico a pequeña y gran escala, hay sectores económicos que se verán afectados. Por nuestro quehacer institucional nos preocupan dos en particular: el turismo rural y la producción alpaquera.
Respecto al primer sector, sin duda el Valle del Colca será grandemente afectado. Aún no es claro a qué se dedicarán todas las personas que han invertido en diversos negocios de servicios al turista, como casas vivenciales, restaurantes, guías, artesanías etc. En estos días vimos un ejemplo de adaptación a los nuevos tiempos: los habitantes de la isla de Uros retornando a sus actividades ancestrales para vivir mientras la actividad del turismo está detenida. ¿Cómo harán otros emprendedores del turismo rural en otras partes de Arequipa, Cusco y Puno? En breve lo sabremos. Aún no se avizoran políticas de nivel regional que puedan atender este problema. Es momento de revalorar la importancia de la pequeña agricultura, que predomina en el Valle del Colca y que tradicionalmente abastece a la ciudad de Arequipa, para que se constituya en una alternativa de compensación a la previsible caída del turismo.
Pero, sin duda, el golpe más duro lo recibirá el sector alpaquero. En la Macrorregión sur se calcula que hay 64 800 familias dedicadas a la crianza de camélidos sudamericanos domésticos (Cenagro 2012). Ya a finales del año pasado, el precio de la fibra había caído estrepitosamente a 8 soles la libra, luego de estar a 18 soles al comenzar el 2019. Es muy probable que muchas compras del extranjero se cancelen, teniendo en cuenta que el principal mercado de la fibra se concentra en China, Italia y Estados Unidos, tres de los países más golpeados por las consecuencias del covid-19. Tenemos el antecedente de la crisis financiera del 2008, cuando el precio de la fibra cayó a 3 soles la libra de fibra blanca y su recuperación tardó varios años. Se debería esperar que entre las medidas que el gobierno viene organizando para enfrentar la crisis, se considere a este sector con políticas para las compras estatales de fibra y la mejora del sistema de comercialización de la carne de camélidos que abastece el mercado interno.
En el caso de la fibra de alpaca, esperamos que las misiones comerciales en los países compradores cumplan un rol dinámico en la promoción y recuperación de este mercado y brinden información acerca de su evolución y que, complementariamente, se impulsen las compras estatales de fibra como se hizo en anteriores oportunidades para la confección de chompas escolares, por ejemplo. En el caso de la carne, serán importantes las acciones del Minagri para mejorar el sistema de comercialización con un rol muy activo del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) para potenciar este recurso como fuente de ingreso de los criadores, previniendo así su descapitalización con una saca planificada. Nos queda pendiente la pregunta ¿Cuál será la reacción del empresariado dedicado a la confección con estas fibras?, la respuesta es incierta.
La ministra de Economía, María Antonieta Alva, anunció recientemente que el gobierno está preparando un plan para contener y reactivar la economía, que por lo poco que se conoce se centrará en facilidades a las empresas para acceder a préstamos, que seguro ayudarán a sobrellevar la crisis a grandes empresas y a algunas pequeñas, pero hay otros sectores (empresas familiares, asociaciones productivas) que quedarían fuera del plan. También se anunció un incentivo a las empresas para que no despidan personal, solventando el 35% de la planilla de trabajadores que ganen menos de 1500 soles. ¿De qué les sirven estas medidas a las personas a las cuales se les cierra el mercado?
Se vienen tiempos feroces.

desco Opina - Regional / 6 de abril de 2020
descosur