Mostrando entradas con la etiqueta Walter Aduviri. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Walter Aduviri. Mostrar todas las entradas

lunes

Un Sur sin norte


La última intervención del gobernador Elmer Cáceres Llica para aplacar los ánimos de los pobladores de La Joya Antigua y Nueva que bloquearon la Carretera Panamericana, fue desastrosa. No sólo estaban furiosos por el deficiente funcionamiento de la planta de agua potable que inauguró recientemente el Gobierno Regional de Arequipa, sino que tuvieron que soportar las respuestas sin sentido del gobernador a sus demandas, pues según dirigentes de la Federación de organizaciones sociales de La Joya, se encontraba en estado de ebriedad.
Lamentablemente, este no es un caso aislado del comportamiento errático del Gobernador de Arequipa. En su primer año de gobierno inauguró obras sin culminar, como la Variante de Uchumayo; cambió constantemente a los gerentes regionales evidenciando la falta de respaldo de un equipo profesional para asumir las riendas de su gobierno; contrató personas poco confiables como asesores de su despacho, es el caso del ex Contralor Edgar Alarcón –sospechoso de diferentes actos de corrupción– quien hace pocos días acaba de presentar su carta de renuncia al cargo que venía desempeñando; le es muy complicado argumentar sus propuestas, por lo que omite participar públicamente en espacios interesantes de interlocución como Perumin o ser entrevistado por la prensa local; y está en permanente enfrentamiento con el presidente Martín Vizcarra.
A ello se suma que no hay certeza sobre la resolución de proyectos emblemáticos para la región como la carretera Autopista La Joya y el proyecto Majes Siguas II. Quizá, el único mérito de su gestión hasta el momento, haya sido su articulación a la Mancomunidad Macrorregional del Sur, creada para emprender proyectos en común hacia adelante.
Está por culminar su primer año de mandato y aun no tenemos norte, la aprobación de su gestión ha descendido considerablemente, ya en junio pasado una encuesta del grupo Idessia arrojaba solo 14% de aprobación, y tras los actos violentos de protesta por Tía María, ha sido acusado incluso de azuzador; de allí que un exalcalde se haya animado a impulsar un proceso de revocatoria.
Por otro lado, en Puno también se percibe un descontento generalizado. Tras la encarcelación del gobernador Walter Aduviri, el sillón regional quedó encargado al vicepresidente Agustín Luque Chayña, que ha mostrado un comportamiento timorato para confrontar problemas que mantienen a la población en tensa calma como la contaminación ambiental en Azangaro, Melgar y Puno o el problema limítrofe con Moquegua.
Con la reciente renuncia del presidente Evo Morales, también quedarían en stand by las negociaciones que se venían realizando con el país altiplánico para la importación de gas boliviano a Puno, uno de las propuestas que más popularidad le dio a la gestión de Aduviri, de la cual Luque Chayña también es parte.
Así las cosas, el sur muestra un sombrío panorama que se añade a las consecuencias de la crisis política en el país que afecta también el desempeño de la economía, que va mostrando una importante disminución en el ritmo de crecimiento de años previos y, por tanto, incrementos en el desempleo, la violencia social y el deterioro en los ingresos.
Se suma a lo expuesto la inacción del Gobierno Nacional frente a situaciones como las generadas en Tía María y otros escenarios complicados en el sur, como aquellos que tenemos en Apurímac, Cusco y Madre de Dios, prontos a estallar si no son tratados adecuadamente. El desgobierno y el descontento constituyen una mezcla explosiva en los procesos sociales y políticos. Estamos advertidos.


desco Opina - Regional / 15 de noviembre de 2019
Programa Regional Sur - descosur

miércoles

Cien días de incertidumbre en Arequipa


El pasado sábado 13 de abril el gobernador de Arequipa, Elmer Cáceres Llica, rompió su silencio. En una presentación oficial, ante un conjunto de autoridades regionales, ofreció el balance de sus primeros cien días de gobierno. Su discurso nos sigue dejando un sabor a incertidumbre, que es lo que hemos vivido durante toda esta primera temporada.
El discurso fue otro listado de promesas de inversión; como la construcción de un nuevo hospital en el Cono Norte de Arequipa, la mejora de la infraestructura del hospital Goyeneche, la compra de ambulancias para provincias y la adquisición de medicinas, pero no hubo palabras sobre los problemas que enfrentamos en la eficiencia de los servicios de salud, esos que han llevado a declarar en emergencia hasta en dos oportunidades al hospital general Honorio Delgado y a la organización de una pollada del cuerpo médico del hospital Goyeneche para comprar instrumentos médicos.
Así como en Salud, también se hicieron promesas para obras en otros sectores, como Agricultura, Saneamiento, Seguridad, Comunicación, Medioambiente, etc.; pero sin que se vislumbre un replanteamiento de la política regional, tomando como base el plan de desarrollo regional existente. La pregunta es ¿cuáles son las bases de gobierno de esta gestión? Todavía no está claro.
Estos primeros cien días han dejado a la vista la fragilidad de su propuesta política. La bronca intestina con su vicegobernador no solo ha desnudado su falta de tacto para con su socio político, sino que puede leerse como una de las consecuencias de llegar al poder como «invitado» de un movimiento político. Otro infeliz resultado es no haber logrado articular un equipo técnico proveniente de las canteras de este movimiento (Unidos por el Gran Cambio), situación que lo ha llevado a recurrir a la designación de funcionarios procedentes de otras gestiones regionales, en especial de la gestión de Daniel Vera Ballón y la de Juan Manuel Guillén.
Lo que se infiere de su discurso, es que Cáceres Llica tiene una mirada localista, la «reivindicación del provinciano», como dice. Este entrampamiento no es un buen augurio para la conformación de un bloque político en el sur –la macrorregión–, tema al que no le dedicó ni una sola palabra. En la práctica, tampoco ha sabido manejar sus relaciones con sus pares regionales, como con el gobernador de Puno, Walter Aduviri, uno de los gobernadores sureños que ha puesto en agenda nacional el tema del gasoducto sur andino, como un activo económico para esta parte del país.
Respecto a la paralización de grandes proyectos, tampoco ha brindado explicaciones. Por ejemplo, Cáceres ha afirmado que a finales de julio entregará la obra de la Variante de Uchumayo (que lleva alrededor de cinco años de ejecución), sin mediar explicación sobre todas las observaciones técnicas que hay respecto a ella. Lo mismo ha pasado con la obra de la carretera Arequipa-La Joya que, según sus palabras, se reiniciaría en agosto.
Finalmente, tampoco dijo nada sobre el proyecto Majes Siguas II, aunque días antes adelantó que no firmaría la adenda para su continuación, pese a los informes favorables de Autodema, oficina que es parte de la administración regional.
En síntesis, el discurso del gobernador regional evidencia una alarmante falta de visión de conjunto sobre el desarrollo de Arequipa como región, el cual parece reducirse a la ejecución dispersa y fragmentada de inversiones en ciertas obras de infraestructura que, aun cuando importantes, no constituyen en sí mismas una alternativa adecuada a los desafíos de Arequipa. Es también lamentable, la carencia de una visión y discurso político capaz de convocar a amplios sectores ciudadanos y de negociar y concertar políticas con los representantes de otras regiones. Solo queda estar alertas, impulsar la vigilancia ciudadana y propuestas que permitan superar los vacíos que hasta ahora demuestran nuestras autoridades.

desco Opina - Regional / 17 de abril de 2019
Programa Regional Sur - descosur

viernes

Se quiebra el sur


La visita de los gobernadores Zenón Cuevas y Walter Aduviri, de Moquegua y Puno respectivamente, al mandatario boliviano Evo Morales, se vislumbraba como un primer paso para la formación de un bloque poderoso del sur, uno que busque hacer visibles y posibles varias reivindicaciones comunes y proyectos conjuntos, como el gasoducto del sur y la petroquímica. Las declaraciones posteriores, ya en el ejercicio de funciones, y las propuestas de otros gobernadores del sur vinculadas al gas boliviano, reforzaban esa esperanza; sin embargo, en febrero todo se desvaneció.
Dos hechos han implosionado el bloque. El primero, el reproche de Walter Aduviri a su homólogo arequipeño, Elmer Cáceres Llica, de no poder entablar diálogo alguno por su falta de interés y porque usualmente, “está borracho” durante los GORE convocados por el Ejecutivo. El segundo, el izamiento de la bandera de Puno en Pasto Grande, territorio en disputa  reclamado por los puneños, pero asumido por los moqueguanos como parte de su jurisdicción. Walter Aduviri también fue el protagonista de este incidente.
Cáceres Llica no ha respondido a Aduviri Calisaya –al menos no públicamente–, pues en enero su jefe de prensa anunció que no haría declaraciones a medios durante los primeros 100 días de su gestión. Pese al silencio, lo que se vislumbra es una batalla intestina por el agua, por la construcción de la represa Paltuture (antes Paltiture), anunciada anualmente por el Ejecutivo desde la presidencia de Alejandro Toledo.
Respecto al segundo incidente, Zenón Cuevas ha hecho público un pronunciamiento oficial. En uno de los puntos señala que interpondrá acciones legales para deslindar responsabilidades por los hechos ocurridos ese día y que defenderá legal y pacíficamente sus legítimos derechos respecto a este territorio; mientras, Walter Aduviri denunció un intento de asesinato en su contra de parte de funcionarios moqueguanos. Aquí tampoco hay un buen augurio sobre este problema limítrofe.
Entre tanto, el Ejecutivo está aliviado. Si antes se mostraron nerviosos por la presión de los gobernadores sobre el gasoducto del sur, ahora respiran tranquilos. A solicitud del Ministerio de Energía y Minas y Proinversión, una consultora viene evaluando tres nuevos trazos para el gasoducto. Así las cosas, la reiteración del pedido del gas boliviano para Puno planteada por Walter Aduviri, será tomada como una pataleta personal y no como la reivindicación de un bloque. El GORE seguirá siendo un espacio para que cada gobernador gestione dinero para su jurisdicción, desvaneciéndose la posibilidad de articular esfuerzos territoriales que propongan una política conjunta. Lo único que queda es que la ciudadanía alce la voz, porque si depende de los gobernadores, serán otros cuatro años perdidos.
En este marco, está en agenda la necesidad de recuperar la capacidad de pensar la Macrorregión Sur como el territorio articulado e integrado que permita hacer contrapeso efectivo al centralismo limeño, lo que implica ampliar la mirada localista que ha estado vigente en los gobernadores regionales desde que se establecieran las regiones sobre la base de los departamentos.

desco Opina - Regional / 8 de marzo de 2019
Programa Regional Sur - descosur