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viernes

Humala: Tiempo de decisiones

Una encuesta reciente de Ipsos Apoyo muestra los buenos resultados de popularidad del presidente Humala, lo que podría leerse como un acierto en la orientación de su gobierno. Aun cuando la opinión recabada haya sido fundamentalmente urbana y existan dudas sobre el momento de su realización, la encuesta muestra que el Presidente mantiene cotas altas en todos los sectores sociales, amén de un crecimiento notorio en el sector A. Sin embargo, toda moneda tiene dos caras.

La citada encuesta evidencia que un tercio de peruanos no está conforme con el desempeño del gobierno. Las razones se ubican en tres rubros bien definidos: existencia de corrupción, inseguridad ciudadana y el hecho de estar frente a un gobierno «mentiroso». Lo mejor que ha podido ocurrirle al Presidente es que la prensa haya estado «capturada» por “Artemio” en una pauta que no dejó espacio para preguntar por su inmutabilidad frente a los graves desastres generados por las lluvias en diversas regiones del país. Tampoco hay mucho interés de los medios por indagar con el Ministro de Economía cuáles son los escenarios previstos ante los probables impactos de la crisis económica mundial.

Si bien el gobierno ha querido colocar la captura de Artemio como un logro en su oferta de orden y seguridad, su desempeño frente a los conflictos sociales muestra los límites de esa oferta en un país que económicamente ha crecido, pero socialmente permanece acechado por la injusticia redistributiva y la presión extractiva sobre el agua y la tierra. Al respecto, se avecina no sólo capítulo definitivo del drama Conga –proyecto minero de Yanacocha en Cajamarca– sino también el choque por la renta cuprífera entre las regiones Tacna y Moquegua (Southern), la volátil situación en Espinar (Xstrata) y Chumbivilcas (Anabi y Ares) y el desenlace de la tensión que en Arequipa genera el uso de las aguas del Río Chili en la ampliación de las operaciones de Cerro Verde.

Queda claro que el centro del debate está en el campo de las inversiones extractivas. Aunque «los hechos hablen», lo cierto es que el Presidente Humala no ha hecho explícito el contenido de su política «Conga Va». Al contrario de lo que puede pensarse, esto genera desconfianza no sólo entre los «descontentos» con el gobierno: la preocupación se extiende entre los propios inversionistas, que con ese margen de incertidumbre deberán enfrentar en el terreno la exigencia de procesos de consulta previa una vez que se implemente el respectivo reglamento de la Ley 29785.

Desde el difuso conglomerado de liderazgos sociales y políticos que se resisten al «Conga Va» tampoco se han abordado las claves de este crucial enfrentamiento. Decididos a jugarse en el esquema de la agitación y la movilización –que rindió sus mejores frutos con la “Marcha por el Agua”– el presidente regional de Cajamarca y el recientemente reconocido partido político «Tierra y Libertad» parecieron minimizar su atención sobre los términos del peritaje al proyecto minero. Tratando de retomar el paso, anuncian ahora la existencia de un segundo peritaje, auspiciado por el Gobierno Regional de Cajamarca, lo que sin duda, abre un nuevo momento en el prolongado conflicto.

En el desenvolvimiento de Conga –con operaciones anunciadas para fines de marzo– se define no sólo la relación expectante entre Humala y el empresariado minero –fundamento fiscal de sus políticas sociales– sino también el futuro de importantes herramientas como la consulta previa y los procesos regionales de ordenamiento territorial, que a nuestro juicio deben ser los primeros puntos de agenda de quienes aspiran la representación del descontento. La advertencia de que las iniciativas derivadas de decretos de urgencia estarían excluidas de consulta previa genera preocupación, más aún si recordamos que los «decretos de urgencia» fueron la vía predilecta que el gobierno de García empleó para abrir el paso a la inversión en territorios comunales y amazónicos. Aunque la acusación de continuar el programa contra el «perro del hortelano» no parece afectar al entorno presidencial, no cabe duda de que lo conveniente para el país es alejarse del estilo García, que en última instancia es el que empujó al trágico desenlace de Bagua.


desco Opina / 2 de marzo de 2012
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Cuando llueve, todos se mojan

Si algo pareciera no faltar durante esta temporada de verano en nuestro país es agua. De hecho, las lluvias, desbordes y deslizamientos han ocasionado graves daños a la infraestructura de transporte y riego, a tierras agrícolas y en las viviendas de miles de personas en la sierra y en la costa, llegándose a declarar regiones enteras en estado de emergencia, como en el caso de Huancavelica. ¿Socava esto la causa de quienes estamos preocupados por una futura escasez del recursos hídrico? Lo fundamental es entender, de una buena vez, que el agua es un recurso vulnerable, aunque caiga del cielo.

Para no desperdiciar una gota del agua de los deshielos –que con el calentamiento global generarán una previsible sensación de abundancia por un tiempo hasta que se acaben definitivamente– y también de las lluvias, la idea es desarrollar alternativas y prácticas de siembra y cosecha del agua, rescatando tecnologías ancestrales como los waru waru diseñadas para zonas de inundación, los andenes para laderas y las amunas para zonas con poca lluvia. Por ejemplo, las amunas captan, a más de 4500 metros de altura, el agua de lluvia para luego derivarla por acequias y «sembrarla» en rocas porosas con alta permeabilidad; meses después, será posible cosecharla 1500 metros más abajo, mediante manantiales, puquios o quebradas. La siembra y cosecha del agua en las cabeceras de cuencas o subcuencas se torna muy importante por la ubicación estratégica de los glaciares, acuíferos y lagunas que dan origen a los manantes, bofedales y ríos. Precisamente en las partes altas de cabecera de cuenca se encuentran múltiples comunidades alpaqueras, que han comprendido la necesidad de tomar acciones como construir y ampliar espejos de agua (de manera artesanal) en praderas naturales de comunidades campesinas, construir microrrepresas, zanjas de infiltración y también contemplar la forestación y reforestación en zonas altas.

¿Por qué tanto esfuerzo? Estas prácticas, tienen mucho menos de romantización del pasado que de la ineludible necesidad de establecer una relación más racional con el medio ambiente que reduzca el estrés al que la sometemos hoy, por ignorar las peculiares características de nuestros territorios y su topografía.

Lamentablemente, quien emprende estas acciones pocas veces es el Estado o los gobiernos regionales o locales, dejándole la responsabilidad a las comunidades campesinas como las de los alpaqueros con los que desco tiene una larga experiencia de trabajo. Lo que saben los alpaqueros, pero parecen ignorar otras instancias del Estado, es que no se trata de un problema privado, sino que una degradación de la cuenca alta repercutirá en su capacidad de captación de agua, incluyendo su capacidad para captar las abundantes lluvias que hoy parecen mortales diluvios. Esto tendrá un efecto a todo lo largo de la cuenca de los ríos, en las partes altas y bajas por igual.

Este es uno de los puntos que está poniendo en agenda la Marcha del agua, que ha llegado a Lima después de un largo recorrido por varias regiones del país para entrevistarse con ministros como el titular del MINAM, Manuel Pulgar-Vidal. Pese a una reacción contradictoria de algunos miembros del partido de gobierno, también se reunirán con el presidente del Congreso en una saludable actitud que, al menos en este caso, parece proclive al diálogo y la tolerancia.

El objetivo es presentar una propuesta de Ley que, en parte, le recuerda a las instancias responsables como la Autoridad Nacional del Agua y los Consejos de Cuenca, la necesidad de ejercer una función más firme en la defensa del recurso, sobre todo en las partes de cuenca alta, donde estamos ante sistemas ecológicos altamente vulnerables.

Esto tiene que ver claramente con la acción de industrias como la minería en las zonas altas de la sierra del Perú y lleva a preguntarse si estamos obteniendo una adecuada relación costo / beneficio a causa de su operación.

Sin duda en la organización de la Marcha confluyen posturas que van desde la defensa a ultranza del medio ambiente como otras más moderadas que claman por mayor aporte monetario de las industrias extractivas. No obstante, la marcha y el foro del agua serán un espacio muy valioso para debatir sobre el tema y acordar una posición que bien podría estar ya representada en la propuesta de Ley.
desco Opina / 10 de febrero de 2012
Programa Sierra Centro

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