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Voto informado y polarización electoral en Oxapampa



En las provincias de la selva central, a medida que se acortan las fechas se acentúa la polarización de la campaña. En Oxapampa; por los distanciamientos señalados en las encuestas de opinión, de diez candidatos en contienda, sólo tres se perfilan con mayores posibilidades, aunque los análisis políticos caseros estiman que, como en el año 2011, la contienda electoral se definirá entre Somos Perú y Fuerza Popular.
Mientras tanto, la campaña de promoción por el voto informado se realiza a nivel nacional por medios radiales y televisivos; sin embargo no ocurre lo mismo por Internet en la selva. Así, si se ingresa a la página web de la ONPE desde la selva central, es poco probable acceder a los planes de gobierno de los candidatos. También hay dificultades con la página de INFOGOB que aun siendo más amigable y sencilla, su acceso es complicado por las condiciones del Internet de la selva; y poco o nada asegura que si bien se pueda verificar las listas de candidatos, no siempre será posible acceder a sus planes de gobierno: la frase «Error temporal» aparece de manera permanente. Estimamos por ello que quizá un máximo un 10% de los electores, se informará de las propuestas por esta vía.
Por indiferencia o desconocimiento la población no se hace problemas por esta situación, y más bien, las preferencias electorales salen a relucir en curiosas criolladas. Es habitual ver que la fachada de una misma vivienda, exhiba paneles, afiches y banderolas de más de un candidato. No sorprende que se identifique a la misma unidad motorizada en varias caravanas de distintos candidatos, y no deja de ser curioso que algunos mototaxis circulen con la banderola en alto de un candidato y en las ventanillas lleven los stickers de otros.  La única explicación plausible es que los propietarios de predios y unidades de transporte estén alquilando los espacios, lo que claramente nos habla de la volatilidad de las preferencias y de cómo las elecciones se han convertido en una oportunidad de negocio y no de participación política.
El año 2010 –bajo el membrete de Fuerza 2011– el fujimorismo ganó por pocos votos la elección de Oxapampa. Si bien es cierto en aquella oportunidad los candidatos eran otros, todo indicaría que esa lucha de simpatías políticas tendría su segunda fase en esta elección entre los rivales más fuertes: Somos Perú y Fuerza Popular.
Los candidatos de ambas listas, Rogers Edmundo Chalco Denegri (FP) y Juan Carlos La Torre Moscoso (SP), tienen experiencia municipal. El primero ha sido alcalde en tres oportunidades; en 1993 ganó la Alcaldía como independiente, en 1999 en las filas de Vamos Vecino en la provincia de Oxapampa y en el 2007 asume el cargo de Alcalde de la provincia de Pasco por Concertación en la Región. Ahora postula para Oxapampa liderando la lista de Fuerza Popular. El candidato La Torre viene precedido de dos períodos consecutivos al frente del distrito de Villa Rica, en el 2007 en las filas de Restauración Nacional y el 2011 por Somos Perú. Este candidato viene precedido de una auspiciosa gestión, que lo ubica en una buena posición en las simpatías locales para estas elecciones.
El tercero en discordia es Pedro Ubaldo Polinar, quien liderando la lista de Pasco Verde tenía muchas posibilidades hasta antes de que fuera encarcelado Kléver Meléndez, Presidente Regional de Pasco y líder de la agrupación
Lo común de estos tres candidatos es que cuentan con formación universitaria, experiencia de gestión municipal y todos han postulado a la alcaldía por más de un partido político. Es de esperarse, entonces, un verdadero encuentro electoral de candidatos experimentados en Oxapampa, sus campañas así lo demuestran. Los demás pagarán su derecho de admisión, salvo que los electores apuesten a último momento por un outsider, lo cual es poco probable.

desco Opina - Regional / 5 de setiembre de 2014
Programa Selva Central
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El desprecio a la política y la falta de memoria



La ajustada aprobación del gabinete Jara en el Congreso de la República, ha evidenciado, una vez más, el profundo desprecio a la política y a la memoria que exhiben orondos, los políticos del país. La opinión pública asistió indiferente a un nuevo espectáculo que nos brindaron el Ejecutivo y el Legislativo. El primero, ratificando su debilidad, la pobreza de sus ideas y la enorme falta de convicción en sus políticas y sus decisiones, agravada por su precaria relación con su bancada que se sigue llenando de desertores, cansados de un gobierno que desde antes de serlo, cede cotidianamente en sus propuestas.
El segundo, sorprendentemente izquierdizado y amnésico. Izquierdizado porque sus cuestionamientos al gabinete, rozaron, sin que los congresistas se dieran cuenta, críticas profundas a un modelo que ya tiene más de veinte años. Así, la obligatoriedad de la afiliación de los independientes a las AFP desnudaba el gran negocio de éstas y su fracaso como posibilidad de pensiones dignas; la denuncia sobre los lobbies descubierto por los Cornejoleaks, evidenciaba las puertas giratorias que existen entre la gran empresa privada y el Estado peruano; la defensa interesada de los médicos en huelga más de cien días y la denuncia de la incapacidad del Ejecutivo para resolverla, tocaba los alcances de la privatización que se pretende con la reforma de la salud; el pedido de la renuncia del ministro de Economía por su responsabilidad en la desaceleración del crecimiento y la exigencia para aumentar el salario mínimo, interpelaba áreas duras del poder.
Amnésico, porque los distintos congresistas que cuestionaban el tema de la afiliación compulsiva, olvidaron que votaron mayoritariamente por ésta; quienes criticaban a los lobbies no recordaron que una de las facultades congresales es la interpelación y censura de los ministros; quienes defendían a los médicos, fueron los mismos que aprobaron las políticas de salud y los que pidieron la cabeza de Castilla fueron aquellos que siempre aplaudieron el manejo de su sector y año a año se inclinaron ante su presupuesto público.
Así, entre divertidos y resignados, los pocos interesados en la marcha del país, vimos al congresista Mulder indignado por los lobbies, similares a los que llegaron hasta Palacio de Gobierno en la gestión de Alan García y fueron parte, entre otras joyas, de los denominados petroaudios; escuchamos al parlamentario Becerril denunciando el abuso de las AFP y la afiliación compulsiva de los independientes, obviando que fue durante el gobierno de su encarcelado líder que su ministro de Economía fue el principal promotor del sistema; en fin, observamos como sin pestañar, el representante Bedoya, responsabilizaba a Castilla de la desaceleración económica, semanas después que su partido aprobara con entusiasmo el paquete de medidas de aquél.
El Congreso, finalmente, le dio el voto de confianza al Gabinete. Es verdad que de manera vergonzosa, con el voto de desempate de la Presidenta de ese poder del Estado y sumando la autoaprobación de dos de los parlamentarios ministros. Ello, en medio de varias ausencias sospechosas, destacando las de Kenji Fujimori y Martha Chávez. Varios de los ministros del mismo parecen heridos de muerte y jugando los descuentos. Lo más dramático es que el desinterés de la opinión pública seguramente continuará como resultado de la miseria de la política peruana y el deterioro galopante del funcionamiento de la democracia.
En el fondo, más allá de los argumentos de la mayoría de representantes, cada uno de ellos defendía a su jefe. En la práctica, muchos parecen creer que golpear al Ejecutivo, en particular al Presidente Humala, es la mejor manera de defender la viabilidad de las candidaturas de Alan García, Keiko Fujimori y PPK, mientras otros piensan que respaldarlo, los ayuda a blindar a Toledo y Castañeda.
Como ha dicho Alberto Vergara en El Comercio, esto es así, quizá, porque nunca construimos las instituciones que obligan a los actores a negociar políticamente y a pensar en términos del largo plazo, recordándonos una responsabilidad neurálgica que tenemos todos. Como se evidenció en esos días, parece no interesarle a la mayoría que está segura que por débil y limitado que sea el gobierno, tiene como principales fortalezas la ausencia de oposición, el vacío de la política y la gran capacidad de olvido que se observa.


desco Opina / 29 de agosto de 2014
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Cambalache electoral arequipeño



Hoy resulta que es lo mismo/ser derecho que traidor/ 
Ignorante sabio o chorro/ generoso o estafador. 
Siglo veinte cambalache/problemático y febril/
el que no llora no mama/ y el que no roba es un gil 
Tango “Cambalache”, Enrique Santos Discépolo

En los últimos años se ha ido formando un creciente consenso entre todos los sectores políticos que reconocen la crisis de nuestro sistema de representación política. Se trata de una crisis que abarca todo el espectro de las opciones políticas, de izquierda a derecha, y tiene múltiples manifestaciones.
En Arequipa, la crisis se ha traducido en la informalidad, la improvisación y en la deshonestidad incalificable de diversos candidatos. Uno de los casos más ilustrativos en el actual proceso electoral es el del APRA, que ante la incapacidad para presentar una lista regional, terminó cobijándose en el Movimiento Vamos Arequipa, y presentó documentación en dos versiones distintas del proceso de elección interna para la designación de consejeros y sus alternos, lo que obligó al Jurado a anular esas candidaturas. En consecuencia, Daniel Vera Ballón (ex presidente regional del período 2003-2006) participará acompañado únicamente de su candidato a vicepresidente, sin su lista de consejeros regionales. Por estas irregularidades en la elección interna de representantes, otras listas  regionales y locales fueron declaradas improcedentes; la última en salir de carrera ha sido Yamila Osorio Delgado, del Movimiento  Arequipa Tradición y Futuro, quien estaba segunda en las encuestas, pero ha decidido apelar en última instancia al Jurado Nacional para salvar su candidatura.
Otro caso revelador es el del movimiento Vamos Perú. Para postular, su candidato a presidente regional, Elmer Cáceres Llica, renunció a su condición de alcalde provincial de Caylloma, pero hace algunas semanas se hizo pública una denuncia contra él por violación sexual a una correligionaria del movimiento, y en la prensa trascendió que había sido objeto de denuncias anteriores por el mismo motivo, lo que prácticamente ha desinflado su candidatura después de haber estado entre los favoritos. Su postulación estaba acompañada de la de Luis Cáceres Velázquez, conocido ex alcalde de Arequipa, quien acaba de ser defenestrado de sus intentos  de volver a ocupar el sillón municipal, al haber omitido información acerca de las decenas de procesos judiciales y sentencias en su contra, sin considerar la gran deuda que tiene con el Estado por no haber pagado reparaciones civiles.
Por otro lado, el congresista Marco Falconí, candidato a la presidencia regional, ha podido inscribir su postulación en virtud de un fallo judicial que, según la resolución, ha buscado «proteger los derechos constitucionales» de quien hace tres años juramentó libre y conscientemente al cargo constitucionalmente irrenunciable de Congresista de la República. En la medida que el propio Congreso no ha resuelto ni a favor ni en contra, abrió la ventana para que el juez acogiera su acción de amparo. Hasta el momento el Jurado todavía no ha tomado una decisión sobre este candidato.
Mención aparte merecen los múltiples casos de plagio presentados en los planes de gobierno regional y municipal, cada uno más burdo que el otro. El candidato que plagió el plan de gobierno del distrito capitalino de San Borja ni se tomó la molestia de adecuarlo a su contexto,  y trató de defender lo indefendible argumentando un «error al enviar un archivo equivocado que se encontraba guardado en la computadora y que era usado como referencia para la elaboración de su plan de gobierno». Recientemente, se descubrió a cuatro plagiadores más, dos de ellos con propuestas para la minería informal, siendo que esta actividad ni siquiera se practica en el distrito al cual postulan. Esta ola de plagios ventilados en la prensa,  obligó al Jurado a denunciarlos ante el Ministerio Público.
Algunos han denominado a esta crisis «el proceso de mercantilización de la política»: ante la crisis de los partidos, los movimientos que cuentan con inscripción prácticamente subastan los puestos elegibles en lo que se ha conocido como las candidaturas «combi», pues embarcan a todo aquel que esté dispuesto a «pagar el boleto».
En este panorama, la ciudadanía se halla profundamente desconcertada al punto que, según las últimas encuestas, un 60% de personas no sabe por quién votar. ¿Habremos llegado al fondo en esta crisis de nuestro sistema político?

desco Opina - Regional / 22 de agosto de 2014
Programa Regional Sur
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¿Tiene un poder oculto el Jurado Nacional de Elecciones?



Más allá del panorama parlamentario y la suerte del gabinete Jara, durante estas semanas se están pulseando fuerzas entre otros poderes del Estado, niveles de gobierno y organizaciones políticas. En concreto, entre el Poder Judicial, el Jurado Nacional deElecciones (JNE) y los correspondientes Jurados Electorales Especiales, presididos por un juez superior designado por la Corte Superior de Justicia que corresponde a la sede del Jurado Electoral Especial, e integrados por un primer miembro, que es un fiscal superior designado por la Junta de Fiscales Superiores respectiva, así como por un segundo miembro, que es un ciudadano designado mediante sorteo en acto público.

Como ya lo descubrieran los miembros del Jurado Nacional de Elecciones en los inmediatamente anteriores procesos electorales, de pronto cuentan con una fuerza y poder de negociación ante el Poder Ejecutivo y otros actores de la política nacional que pueden aprovechar coyunturalmente para otras negociaciones. Nos referimos a su capacidad para  tachar candidatos y sacarlos de carrera, como sucedió con la candidatura de Alex Kouri, quien fuera candidato a la Alcaldía de Lima hasta que la ONPE y luego el JNE declararan improcedente su postulación, variando significativamente el escenario electoral. Pero también al tratamiento a futuro de procesos judiciales en curso.
La complejidad de los procesos electorales en esta oportunidad se ha incrementado notablemente por varios elementos que lo diferencian de los comicios anteriores: mayor número de postulantes, escenario de incertidumbre sobre el futuro económico y sus consecuencias en la distribución del canon, presencia de muchos personajes condenados, vinculados al crimen, narcotráfico en particular, otros acusados de terrorismo y una injerencia disimulada pero activa del Poder Ejecutivo y el Jurado Nacional de Elecciones.
Por un lado, tenemos un mayor número de postulantes en prácticamente todos los gobiernos regionales y municipios provinciales y distritales que, lejos de mostrar la amplitud de la participación ciudadana en los comicios, evidencian un panorama sombrío de fragmentación y aventura. Y es que finalmente, ante la ausencia de organizaciones políticas fuertes legitimadas y  consistentes, lo que se constata es, una vez más, la presencia de miles de buscadores de “éxito” sin más programa e ideología que el hacerse de un espacio del poder, que, una vez obtenido,  resultan en gestiones desastrosas, que sin duda afectan más que la gobernabilidad del país.
La primera consecuencia de este escenario, casi segura ya, es que se tendrá que proceder a la segunda vuelta electoral o ballotage para elegir presidentes regionales en la gran mayoría de circunscripciones. Sería sorprendente que alguno de los candidatos actuales pueda llegar con más de los votos requeridos en primera vuelta luego del enorme fraccionamiento político y la multiplicación de listas, alentada por la situación de crisis y corrupción que se ve generalizada en el país a partir de los casos denunciados en los gobiernos regionales de Cajamarca, Tumbes, Loreto y Ancash.
A partir de los resultados inciertos, pero hartamente previsibles de la primera vuelta electoral, esta situación provocará, en la mayoría  de los casos, que los ciudadanos votantes por los candidatos perdedores lo hagan luego contra quien obtuvo la mayoría relativa y así resulten ganadores personajes que en verdad cuentan con escaso respaldo y legitimidad, como ocurrió, por ejemplo, en Puno durante las elecciones anteriores entre los candidatos del movimiento RAICES, Juan Luque, quien obtuvo el 23.3 % de los votos válidos, y el candidato del movimiento AQUÍ, Mauricio Rodríguez, que con sólo el 15.2 % pasó a la segunda vuelta  y finalmente fue el ganador, en un escenario en el que los votos blancos y viciados superaron el 28%.
Poco es lo que se puede hacer a esta altura del proceso, que en el nivel municipal podría hasta provocar un terremoto pre electoral si se procede a anular la candidatura de Luis Castañeda, por falsedad genérica respecto a sus títulos y estudios, como ya ocurrió con uno de sus principales candidatos distritales. No hay que olvidar que son muchas las fichas que se mueven lejos del escenario público interesadas en darle diversos cursos al proceso electoral en marcha. Sabemos que las resoluciones del JNE son inapelables, lo cual no las libra de sospechas, que los partidos son muy débiles, no hay actores sociales significativos y los grupos económicos de poder se acomodan a las circunstancias. Esperemos que las buenas noticias vengan del lado de los ciudadanos.

desco Opina / 15 de agosto de 2014
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