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lunes

Invasiones, crecimiento sin planos en Arequipa

El tema de las invasiones en Arequipa se ha agravado, lo que ha dado pie a la instalación de una Mesa Permanente de Trabajo Interinstitucional para ponerle un alto. La tarea que le espera a la mesa parece ser titánica, dado el poder que han conseguido algunos dirigentes que las promueven y la poca energía que le han puesto las diferentes autoridades para frenarlas.
Un mes antes, durante la primera reunión interinstitucional para analizar la problemática de las invasiones, el presidente regional Juan Manuel Guillén mostró la hilacha al decir que no ordenará desalojo de gente por los costos vitales que esto podría acarrear, opinión que fue duramente criticada por sus contertulios. Pero no es la primera vez que el presidente demuestra poco tino para afrontar este problema, una de las muestras más fehacientes fue la contratación del cuestionado Esteban Valdés Gárate en la Oficina de Ordenamiento Territorial, a quien despidió este año cuando se le acabaron los argumentos para defenderlo. Ahora Valdés Garate está presentando su  candidatura al sillón regional.  
No estamos culpando a Guillén por el avance de las invasiones, pero es un claro ejemplo de la forma de actuar de muchas autoridades locales que se han hecho de la vista gorda frente a este problema, o simplemente han apoyado la legalización de los terrenos invadidos con habilitaciones urbanas y otorgamientos de títulos de propiedad en plaza pública, y no porque son buena gente, sino por lo que representa en votos estas acciones.
Por otro lado, es cierto que existe un problema de vivienda en Arequipa, pero la toma ilegal de terrenos no es la solución. Además, el mismo crecimiento de la ciudad, ahora hacia arriba con los edificios, ya está causando problemas en el abastecimiento de servicios básicos, principalmente de agua, que van a complicar la viabilidad de proyectos de saneamiento a estos nuevos asentamientos.
En el Ministerio Público de Arequipa existen 425 denuncias por el delito de usurpación de terrenos, pero a pesar de la existencia de una norma desde el año pasado que pena con cárcel a los invasores, no hay ningún detenido y sólo se han abierto cuatro causas. El congresista arequipeño Gustavo Rondón Fudinaga ha presentado un informe detallado y de tres proyectos de ley para frenar las invasiones, uno de ellos suspende a los gobiernos regionales y locales, el procedimiento de reserva y/o adjudicación mediante subasta pública o venta directa de terrenos urbanos y eriazos de propiedad estatal, durante el año electoral regional y municipal. En tanto, el Consejo Regional de Arequipa ha emitido un acuerdo en el que sugiere la conformación de Comités de Defensa de los Bienes Estatales en las municipalidades  provinciales y distritales de la Región Arequipa, entre otras cosas.
Como colofón hay que advertir que las invasiones no sólo son un problema en Arequipa, sino en otros departamentos de la Macro Región Sur, como en Tacna, por ejemplo. Esto podría tener su explicación en la poca atención de las autoridades regionales para impulsar el desarrollo económico en todo su territorio y en el aumento del precio de la propiedad. Sea como fuere, sorprende la actitud del presidente regional al optar por no hacer nada, ni para un lado ni para el otro, sabiendo que está de salida, con lo cual el tema se vuelve problema de su sucesor.
Como en tantas otras zonas del país, se espera que las personas resuelvan sus problemas de manera espontánea, como si no existiera autoridad a cargo. No se trata de reprimir con más fuerza, sino de proyectar el ordenamiento del territorio sin favoritismos, sin agendas ocultas y con participación ciudadana de todos los que quieran ser dirigidos por una autoridad con una visión integral del territorio. Debemos aprender del error de otras ciudades, como Lima, donde parece que el derecho de las personas de vivir en orden es privativo de ciertos espacios aislados. El problema de las invasiones merece una mirada integral de ciudad, no es problema solo del Cono Norte.   

desco Opina - Regional / 2 de mayo de 2014
Programa Regional Sur
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viernes

Arequipa al desnudo

Las lluvias, que cayeron con fuerza estos dos meses y aún no menguan, han develado la falta de planificación en toda nuestra región. En la ciudad se ejecutan obras viales sin considerar drenajes pluviales, y en las carreteras no se hacen mejoras definitivas sabiendo que en época de lluvia siempre hay desbordes, como en el caso de Pescadores en Ocoña (Camaná). La infraestructura agraria sigue siendo precaria, y no se percibe una política agraria nacional que también atienda a la pequeña agricultura con eficiencia. Y sobre las represas, los ciudadanos estuvieron en zozobra porque la represa de El Frayle, con un severo proceso de colmatación, continúa funcionando sin ser reparada o suplantada. Pareciera que en las decisiones de ejecución presupuestaria en infraestructura no se toma en cuenta una variable tan importante como el clima.

En esta temporada de lluvias, y también nevadas, la peor parte la llevaron los distritos rurales, los más vulnerables a la desidia de las autoridades. Mientras que Arequipa urbana el 60% de pistas se dañaron, los desagües colapsaron y las casas se inundaron, en la Arequipa rural pueblos enteros quedaron incomunicados por derrumbes y erosión en las carreteras internas, desabastecidos de agua potable y alimentos, y se perdieron cientos de hectáreas agrícolas e infraestructura de riego por la crecida de los ríos. Además decenas de pobladores vieron desaparecer sus precarias viviendas.

Las últimas semanas se ha cuantificando el daño ocasionado por las lluvias. Alfredo Zegarra, alcalde provincial de Arequipa, calculó 50 millones en pérdidas en el sector rural y 26 millones en el sector urbano en la provincia de Arequipa. Elmer Cáceres Llica y los alcaldes distritales de la provincia de Caylloma reportaron, en un comunicado público, la pérdida de 8 mil hectáreas de terrenos de cultivo y cosechas, que sumados a los daños de vivienda, infraestructura vial, educativa y salud, se han valorizado en S/.100 millones de soles. Las estimaciones sobre los daños en otras provincias fueron más conservadoras; sin embargo, hay perjuicios que van más allá de la fotografía del día, es decir ¿qué pasará con las personas que perdieron sus casas?, ¿qué pasará con los agricultores que con préstamos sacaron adelante sus cosechas ahora perdidas? ¿Cómo solucionarán sus problemas económicos las personas que perdieron su sustento de vida (como en Sibayo por ejemplo)?

El Gobierno Regional de Arequipa transfirió a varias municipalidades 3 millones 125 mil soles para atender emergencias en sus localidades, y a la fecha se ha gastado 7 millones en estos menesteres; pero no ha sido suficiente. El presidente regional, Juan Manuel Guillén ha estimado que se necesitarán por lo menos S/. 250 millones de soles para la reconstrucción, aunque remarcó que es necesaria una reunión con los alcaldes de todas las provincias para sustentar técnicamente esta petición ante el Ejecutivo.

Se hace necesario un serio levantamiento de información en cada localidad, pues hay variaciones sustanciales, por ejemplo, entre las hectáreas agrícolas perdidas reportadas en la prensa por las Juntas de Usuarios y las reportadas por Defensa Civil.

Juan Manuel Guillén ha enfatizado que no se hará rehabilitaciones (parches) sino que se reconstruirá. ¿Qué se reconstruirá? ¿Cómo se ejecutará este presupuesto? Es una tarea que hay que seguir de cerca. Resulta una tarea urgente la incorporación de la gestión de los riesgos, climáticos en particular, en la gestión pública y en instancias de concertación público-privada para enfrentar las vulnerabilidades en los ámbitos rural y urbano.


Ver reporte de daños en anexo adjunto.
desco Opina - Regional / 9 de marzo de 2012
Programa Regional Sur

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«Soy el político menos malo»*

En los últimos años se ha generado un proceso de «regionalización» del discurso político, producto de la ausencia de partidos que articulen adecuadamente el nivel regional con el nacional, favoreciendo el surgimiento de un imaginario regional autónomo y un discurso de lo local y regional como contraposición a lo central o limeño. Este fenómeno está referido al chovinismo regional ajeno a la necesidad de propuestas políticas regionales que logren puntos de encuentro con una política nacional.
Este discurso enarbolado por los movimientos regionales, resalta la incapacidad de los partidos políticos nacionales para resolver y atender los problemas y necesidades de las regiones, incidiendo en las dificultades que tienen para comunicar y articular adecuadamente la dinámica de la dirigencia nacional con las dinámicas de las dirigencias regionales. Muchas veces, parece que los principales rivales de las dirigencias políticas regionales son sus mismos dirigentes nacionales.
En un universo político regional caracterizado por la ausencia de partidos políticos nacionales o movimientos regionales consolidados y caracterizados por dinámicas internas que garanticen la renovación de cuadros, elecciones internas, acciones programáticas, vinculados con la representación nacional; podemos estar construyendo una personalización y particularización peligrosa de la política, que puede generar una acumulación y centralización excesiva de poder en una persona o grupo de personas.
Un claro ejemplo de este fenómeno es la «sorpresiva» candidatura de Juan Manuel Guillén Benavides en Arequipa. El jueves 3 de junio el Presidente del Gobierno Regional de Arequipa (GRA) manifestó, mediante un comunicado público, su decisión de no postularse a la reelección indicando, entre otros aspectos, que se sentía frustrado por los obstáculos surgidos para la ejecución de los principales proyectos emprendidos por su gestión como Majes – Siguas II y el Puente Chilina, por lo tanto se mantendría en el cargo para insistir en la ejecución de estos proyectos.
De esta manera, ponía fin a las pretensiones de las distintas organizaciones políticas que le pedían y ofrecían ir a la reelección, y sobre todo ponía en riesgo la inscripción de la Alianza por Arequipa, conformada por Arequipa Tradición y Futuro (ATF), Compromiso (C) y el Partido Nacionalista Peruano (PNP), quienes asumían a Guillén Benavides como el candidato natural al GRA, y así consideraban asegurarse el triunfo en las elecciones de octubre.
El no categórico desestabilizaba las relaciones al interior de la Alianza, y se replanteaba el peso político de cada organización, así el PNP era el más beneficiado pues, con la ausencia de Guillén, se le presentaba el camino allanado para promover y consolidar la candidatura de Jaime Mujica Calderón, y esperaban el apoyo de ATF, del cual Guillén es integrante, y C, cuyo máximo representante es Carlos Leyton Muñoz, ex Vicepresidente Regional y ex - Ministro de Agricultura, quien no participa en las elecciones.
Sin embargo, el viernes por la tarde, Guillen Benavides claudicó de su decisión de no postular a la reelección y aceptó ser el candidato de la Alianza por Arequipa, luego de sostener una reunión con dirigentes, alcaldes y pobladores quienes fueron a buscarlo y pedirle reconsiderar su decisión.
Esta decisión volvió a replantear el correlato de fuerzas al interior de la Alianza por Arequipa, siendo perjudicado el PNP pues su militancia se fraccionaba entre quienes apoyaban a Guillén y los que pretendían consolidar la candidatura de Mujica, generando desconcierto y recelos en la dirigencia regional, situación que se agravó por el respaldo de la dirigencia nacional (Humala, Abugattás, Mendieta) a la decisión de Guillén, afirmando que es el candidato natural de la Alianza, declaraciones que fueron asumidas por los dirigentes y la militancia nacionalista arequipeña, como imposiciones e intromisiones rechazando estas declaraciones.
Si bien han logrado inscribir la Alianza, esta nació debilitada y ahora enfrenta una crisis severa producto de los cuestionamientos mutuos, críticas y conflictos internos. Al parecer las idas y venidas de Guillén, su presencia misma, sumadas a los desencuentros al interior del PNP entre la dirigencia nacional y regional, son las causas de esta situación.
Todo esto ha provocado que la población cuestione la seriedad del candidato, dando la sensación de que hay un afán desmedido de poder, y en general desconfianza en una persona que cambia de decisión de un día para otro, por más legítima que esta pueda ser.
La región y el sur peruano no escapan al mal nacional del debilitamiento del sistema político en todos los niveles. Aquí también hay «vientres de alquiler», «movimientos combis», alianzas oportunistas, y ausencia de planes de gobierno. Todo en desmedro de la formación de nuevos cuadros y del alejamiento cada vez mayor de la juventud de la política.

(*) Declaración de Guillén al diario La República (6-06-2010) en entrevista, luego de anunciar su candidatura a la reelección.

desco Opina - Regional / 18 de junio de 2010
Programa Regional Sur


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