Al 98.999% del conteo oficial de la
ONPE, Fuerza Popular (FP) seguía encabezando la elección de la
segunda vuelta, las cifras fueron beneficiándola a medida que llegaban los
votos del extranjero, convirtiendo a Keiko Fujimori en la ganadora de los comicios
en el exterior del país; mientras que en el territorio peruano, Juntos por
el Perú (JP) se imponía con un 50.144% de actas contabilizadas, frente a un 49.856%
de FP.
El respaldo a JP se fue
incrementando con una campaña renovada que convocó a nuevos rostros que
provenían del espectro de la izquierda peruana como la Alianza Electoral
Venceremos, y de otros sectores políticos como Ahora Nación. Su apuesta
política enfocada en el acercamiento a la población, un mensaje moderado y la elección
de un equipo técnico confiable, generaron las bases para que actores distantes
al programa político original, apuesten sus cartas a la candidatura de Roberto
Sánchez, quien, a más de una semana de las elecciones, ya ha expresado su
gratitud a estos sectores: “Agradezco a todos los líderes del movimiento
popular, movimiento social, el que nos puso en la primera vuelta, los líderes
abiertos y sociales, culturales, académicos y muchos ciudadanos que han dicho
voto crítico, voto fiscalizador y que resolvieron, creo con su vocación, de
lograr este eventual triunfo en estándares de paz, justicia y reconciliación”. Cabe
mencionar que su principal respaldo se reflejó en las regiones del sur como
Puno, Apurímac y Cusco, territorios que hoy constituyen la fuente de
resistencia y memoria frente a un posible gobierno fujimorista que replique lo
hecho en los 90. En la zona central del país se evidencia el mismo fenómeno,
principalmente en Huancavelica y Ayacucho.
En el caso de Junín se observó
un repunte al respaldo de JP y un rechazo importante a FP, pese a que Keiko
Fujimori eligió a esta región para sus actividades finales de campaña, como la
celebración privada de su cumpleaños, evitando a la prensa local. Este
hermetismo continuó en el mitin del día siguiente, al que arribaron buses con una
portátil bien organizada procedente de Lima. Esta situación desató la
reacción de ciudadanas y ciudadanos huancaínos que se movilizaron en rechazo a
Fujimori, siendo víctimas nuevamente de un uso excesivo de la
fuerza policial. No estuvieron exentas las promesas ridículas
que Fujimori asintió como favorecer el consumo de
cerveza a menor precio, al mismo estilo que López Aliaga.
Con tantos candidatos
en carrera en primera vuelta, los votos se dividieron y la postulante
fujimorista alcanzó el primer lugar con un porcentaje bajo; capitalizando esta
falsa percepción del momento electoral en el que, al parecer, la región Junín
se convertía en un “bastión fujimorista” teñido homogéneamente de naranja, ganando
en seis de las nueve provincias que conforman esta región. Sin embargo, en el
tramo final de la segunda vuelta, al 100% de las actas contabilizadas por la
Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), JP
se impuso con un 54.9%, derrotando al fujimorismo que obtuvo un 45%. La arrogancia mostrada, no solo de la
candidata naranja, sino de toda su fórmula presidencial, se desdibujó con la ironía de cada una de sus acciones.
O como lo llamaría el filósofo alemán Wilhelm Wundt la “heterogonía de los fines”, que
explica cómo las consecuencias de nuestros actos a menudo escapan de nuestro
control, en lugar de obtener el beneficio buscado, la intervención en el mundo
genera un resultado imprevisto y perjudicial.
JP se impuso en ocho de las nueve
provincias que conforman el territorio de Junín: en las provincias de la selva central
como Satipo, alcanza un 57.46% frente a un 42.54% de FP; y en Chanchamayo, un
52.53%, mientras que FP un 47.47%. En la zona andina como Chupaca, JP obtiene
60.85%; en Concepción, 52.39%; en Huancayo capital de región, alcanza un 55.27%.
En Jauja obtiene 52.32%; en Junín provincia logra un 66.27%; y en Yauli consigue
61.62%. Tarma es la única provincia de la región donde FP alcanza un 52.90%
frente a un 47.10% de JP. Mostrando así que Junín no solo no es un “bastión
fujimorista”, sino que, al igual que el sur del país, ha mostrado con su voto,
un claro rechazo al modelo político representado por el fujimorismo, avalado
por los grupos de poder que lo respaldan. Otras regiones del centro del país
como Pasco con un 60.92% para JP; Huánuco, 64.15%; Huancavelica, 81.40% y
Ayacucho, 79.31%; también son reflejo de esa misma realidad.
De poco sirvió la organización de fastuosas
ceremonias, faraónicos cumpleaños, caravanas masivas que paralizan ciudades, o
discursos que proclaman el inicio de una nueva era mesiánica, frente a la amplia
ciudadanía que desde Junín y otras regiones del sur, votaron con memoria en
defensa de la democracia.
desco Opina – Regional / 19 de
junio de 2026
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