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viernes

Cerro Verde, el bien esquivo



A medida que la millonaria inversión de la empresa minera Cerro Verde para la ampliación de sus operaciones se acercaba a su fin, aumentaba la presión para que su contribución con Arequipa sea mayor. Sin embargo, los pedidos de la Municipalidad Provincial y del Gobierno Regional, cada uno por su lado, nunca prosperaron. La empresa manifestó que sus pedidos no eran viables debido a la contracción del precio de los metales en el mercado internacional.
Ante esta negativa, al siguiente año (2016) diferentes autoridades se unieron para firmar un comunicado público solicitando a la empresa que no dilate más el proceso judicial por la demanda que la SUNAT interpuso para que paguen las regalías mineras que no abonaron por el proyecto de sulfuros primarios en los años 2006 y 2009, que asciende a más de 800 millones de soles. La minera argumenta que este proyecto estaba contemplado en su contrato de estabilidad tributaria, por lo que se niegan a pagar este concepto, que por cierto es una contribución no tributaria.
Han pasado varios meses de aquel comunicado, y varios de los argumentos de la minera se han ido desbaratando. El último revés para la empresa fue la resolución contra la Acción de Amparo que Cerro Verde interpuso en la Corte Superior de Justicia de Arequipa para anular el proceso por las regalías impagas, lo que allanaría el camino para que la resolución de esta controversia, que se ventila ya en la Corte Suprema, sea positiva para la región.
Sin embargo, durante una sesión descentralizada de la Comisión de Energía y Minas del Congreso, una alta funcionaria de Cerro Verde deslizó la posibilidad de que, en caso el fallo les resulte contrario, sumarían las contribuciones hechas a Arequipa por el aporte voluntario y otros para saldar el monto en controversia. Así las cosas, parece que la batalla por estos millones se va a trasladar a otras canchas. Hubo un pedido ciudadano expreso al presidente de la citada Comisión para que se abra un grupo de investigación en el Congreso que vea este caso, y dos congresistas arequipeños, que estuvieron en la sesión, han manifestado su interés en él.
A estas alturas, la discusión sobre la contribución de la minería en el desarrollo ya no es una discusión solo de portadas en prensa, sino una más profunda, que debería de estar presente en las preocupaciones de los ciudadanos, en especial los del Sur, donde se concentran muchas inversiones en este rubro. No se trata de solicitar a las empresas que remplacen el papel del Estado; esta forma de concebir la contribución empresarial ha hecho poco más que poner a prueba los principios de los líderes locales (algunos de los cuales optaron por venderlos o alquilarlos) y mal acostumbrar a la población a recibir dádivas que no ayudan a solucionar los problemas de fondo. De lo que se trata es que las empresas abonen lo justo por las pingües ganancias que obtienen por la extracción de recursos no renovables.
Para una mejor contribución al desarrollo hace falta que el Estado corrija algunas medidas tributarias y que se acaben los contratos de estabilidad, pues el contexto en el que se hicieron, es muy diferente al actual. De parte de la empresa, hace falta una mayor transparencia en sus gastos sociales y ambientales y que conecten con los planes de desarrollo locales. También hace falta que los políticos regionales dejen de atomizar el presupuesto con una visión cortoplacista, cosa que no resuelve nada.
No podemos convertir a la empresa minera, cualquiera que sea, en una autoridad más de la localidad. Para empezar, debemos exigirle que no nos haga ‘perro muerto’. ¡A estar atentos!

desco Opina - Regional / 2 de junio de 2017
Programa Regional Sur

domingo

Paquete complicado en medio de lluvia de goles



Muy al estilo que caracteriza el comportamiento de un gran número de peruanos, solemos dejar las cosas para el final, para cuando están a punto de vencer los plazos. El Poder Ejecutivo y el Congreso de la República no podrían ser la excepción. Es por eso que al borde del cierre de la actual legislatura aparecen en agenda  temas como el «paquete reactivador»  de medidas económicas propuestas por el Poder Ejecutivo, el debate sobre el proyecto de ley universitaria y por cierto el sonado caso de la megacomisión.
A lo anterior se suma en la agenda política de estos días la definición de las candidaturas municipales a las alcaldías, proceso en el que destaca por su importancia el caso de Lima Metropolitana y sus doce candidatos y candidatas. Todo esto ocurre, por cierto, en medio del campeonato mundial de futbol y los procesos de clasificación para los octavos de final del certamen FIFA que se disputa en Brasil y que se convierte en el gran atractivo y distractor mediático, muy apropiado para que los gobiernos aprovechen la ocasión, aquí en el Perú y también en otros muchos países para intentar sorprender a la ciudadanía para la toma de decisiones sin mayores debates públicos.
En el tema económico parece claro que concluyó el ciclo largo de crecimiento económico, no solo como lo ha venido mostrando la baja de los precios de los minerales, sino también por el agotamiento interno de la economía nacional. El aliento al consumismo para dinamizar el mercado interno no parece más ser el camino cuando mes a mes las estadísticas financieras dan cuenta del incremento de las tasas de morosidad que se contrastan con la caída y ya no solo crecimiento moderado de sectores importantes de la economía que han funcionado como locomotoras: el sector construcción  y el sector minero mostrando una contracción importante en el último mes, que llega a superar en uno de los casos el 8%. Aparece así, en las cifras y no en el discurso, el mayor cuestionamiento real a la aplicación del modelo neoliberal, que finalmente no se consagró.
La respuesta del gobierno a través de su «paquete reactivador» no puede sino ser desalentadora para las grandes mayorías y creemos que para los auténticos intereses nacionales, pese a que es aplaudida por CONFIEP. Lo que se propone es nada menos que bajar los costos laborales y las exigencias ambientales además de algunas medidas tributarias de anulación de deudas.
En el tema ambiental se pretende que sea el Consejo de Ministros y no el MINAM quien decida sobre la creación de áreas reservadas, los límites máximos permisibles (LMP) y los estándares de calidad ambiental (ECA). Nos preguntamos ¿cuál es el sentido de tener un Ministerio del Ambiente entonces? Un diario señala que con estas medidas, sumadas a los recortes en funciones del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) y al Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp), se «prevendría la creación de una nueva área reservada en la franja costera de Piura y Tumbes (que se sobrepone a 11 lotes de hidrocarburos) y la imposición de los nuevos ECA de aire, que las fundiciones de cobre se ven imposibilitadas de cumplir hasta la fecha por la ausencia de tecnología adecuada». La pregunta en este caso sería ¿en qué clase de país estamos que vemos la creación de áreas protegidas como una amenaza?, ¿alguien cree que en el Perú la prepotencia viene de los ambientalistas? Si estos son los términos del debate, y ahora debemos compadecernos porque unas fundiciones no logran operar sin tener aire de calidad para otros seres humanos por «ausencia de tecnología» (nótese el tono lastimero), entonces hemos caído todavía más bajo. Los canales para la ciudadanía se hacen aún más restringidos al centralizar decisiones ambientales en el Consejo de Ministros, por lo demás. Todo en el año que el Perú es anfitrión de la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático, COP 20. Estaremos muy atentos al arsenal retórico al que tendrá que recurrir el Ministro del Ambiente en el estrado principal de dicho evento.  
Otro aspecto, que requiere más estudio, es la propuesta de volver a contratos de estabilidad tributaria para las mineras con capacidad de producción inicial de más de 15,000 toneladas métricas por día. Nos parece una admisión tácita de que se han desperdiciado más de 15 años de un entorno muy favorable para el Perú si es que la solución es volver a los CET. ¿Es que hemos desperdiciado dos décadas? Algunas de las propuestas ciertamente parecen insinuarlo sin vergüenza. Paralelamente, el Presidente declara en la Cumbre de la Alianza del Pacífico que el futuro no está garantizado siendo un país primario exportador, arrancando aplausos de la platea por lo que se interpretará, suponemos, como sentido común y hasta valentía. ¿Qué sentido tiene eso ante la propuesta de volver a los CET? 
En medio de esto nos encontramos en una situación en la que no hay claridad entre los analistas respecto al diagnóstico y las medidas a tomar. Desde los sectores conservadores y de derecha el problema se confunde entre las causas externas y las del manejo interno de la economía (la llamada tramitología, las exigencias ambientales y los “sobrecostos laborales”) y en el caso de los economistas y analistas de izquierda o con posiciones progresistas no hay un enfoque claro sobre qué hacer realísticamente en esta situación.
Por un lado está el poco crecimiento de la economía norteamericana, la falta de crecimiento importante de la economía europea y las dificultades de China, pero por otro, está la situación interna de bajos salarios en la que se pretende mostrar una realidad de altos costos laborales comparativos (por beneficios como vacaciones y CTS que debieran ser leídos en el contexto de esos bajos salarios) y lo que se califica como agresión tributaria de SUNAT que se pretende amenguar con la anulación de multas e intereses acumulados. En este caso creemos que es indispensable por un principio de transparencia y manejo justo que los ciudadanos podamos acceder a la lista de los principales beneficiados por estas medidas, que seguramente son unos pocos contribuyentes los que concentran lo principal de la deuda que se busca reducir.
Creemos que este es un buen momento para que el mundo académico, las organizaciones gremiales y las fuerzas progresistas intenten construir alternativas que defiendan el interés mayoritario de la nación, antes de ser sorprendidas por ajustes y beneficios que los grupos de poder intentan imponer en defensa de sus intereses particulares, una vez más.

desco Opina / 21 de junio de 2014
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viernes

Vieja minería, caras «nuevas»

La 31 Convención Minera Perumin, celebrada en Arequipa hace algunos días, se desarrolló dentro de lo predecible; a las declaraciones genéricas del Presidente sobre una «nueva minería» y la necesidad de que las empresas trabajen por el «desarrollo local» (ambas alusiones vacías de contenido en el discurso del Mandatario), se sumaron las declaraciones del Ministro de Energía y Minas sobre la viabilidad de Conga y la condena a la minería informal, que motivó a la presidenta de la Sociedad Nacional de Minería a dejar de referirse a dicha actividad con el nombre de “minería”, como para no contaminar aquella palabra bendita.
Por decirlo eufemísticamente, hubo escasa autocrítica y sí muchos señalamientos. Como suele ocurrir, las críticas vinieron de fuera, a cargo de algunos académicos invitados y de Nicholas Holland, CEO de Gold Fields, quien se manifestó contra el cortoplacismo rentista al que podría inducir el sector. Por otro lado, Tania Quispe, Jefa de la SUNAT, aclaró que la importancia relativa de la minería para la tributación ha pasado de representar el 33% de todo lo recaudado por Impuesto a la Renta en 2011, al 14.2% en lo que va del año, como para relativizar la importancia de un sector que sigue pensando que el canon, que sale del Impuesto a la Renta, es algo así como una dádiva para las regiones.
La sorpresa vino del lado de Roque Benavides, gerente general de Buenaventura, y unas de las caras visibles con más influencia en el sector. En una entrevista en el marco de la Convención señaló que no había descartado la posibilidad de ser candidato a la presidencia en las elecciones de 2016. A primera vista parece ser una manera de eliminar a los intermediarios en su relación con el aparato del Estado, ya bastante fluida. Es claro que los grupos mediáticos en  recomposición le garantizarían un trato bastante amable, lo cual no es un dato menor. Algunos comentaristas señalan que, pese a sus «anticuerpos», el descrédito de la política y la sensación de que es uno de los guardianes del crecimiento, podría ganarle una base de aprobación no desdeñable.
Compartimos la idea de que sectores de clases medias en ciudades como Lima y otras que pueden ser mapeadas probablemente por la proliferación de centros comerciales, creen que el crecimiento económico se debe en parte a empresarios como Benavides, sumando poder simbólico a su influencia efectiva en las dependencias del Gobierno que quedan fuera del ojo público. Este sector de la población no se plegaría así nada más a la reciente y aparentemente exitosa marcha organizada por los gremios de trabajadores en varias ciudades del país, siendo que el empleo estable y digno en situación de dependencia es poco valorado en un país con altos índices de autoempleo y empleo informal.
Esta informalidad se ha extendido a muchos sectores; en este país ¿es acaso una sorpresa que se haya «informalizado» la actividad minera? Ante la falta de comprensión del fenómeno y el contexto en que estas actividades ocurren, el discurso de la criminalización corre solo y legitima solamente a los grandes capitanes de empresa, como Roque, una cara nueva de un viejo esquema de orden social peruano.

desco Opina / 27 de setiembre de 2013
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