En un desco opina de quince años atrás titulado «La selva central y la segunda vuelta», manifestamos que “para nadie es un secreto que la selva central es un bastión fujimorista”. Hoy en el 2026, el escenario se repite por cuarta vez consecutiva, enfrentando una segunda vuelta electoral con un sólido respaldo de la selva central a Keiko Fujimori.
De los ocho distritos de
Oxapampa (Pasco), siete han afirmado un respaldo “escandalosamente abrumador”; en Chanchamayo (Junín), los seis
distritos que componen esta provincia acumulan un caudal fujimorista
contundente. Este mismo comportamiento se observa en Pichanaqui, a pesar del rechazo a la visita que realizó Keiko
meses antes.
Aquí, el fujimorismo obtuvo un virtual empate junto a Roberto Sánchez; mientras
que en Satipo, alcanzó un segundo puesto con 21.5% de los votos, a escasos 3
puntos del primer lugar. En elecciones como la del 2016, el respaldo al
fujimorismo en estas zonas superó el 50%, actualmente en muchos distritos este
respaldo se mantiene por encima del 40%. Si recorremos nuestra Amazonía, en
muchas de sus provincias, Keiko tiene un fuerte respaldo electoral, demostrando
que en quince años el mapa político se ha movido muy poco o casi nada, y que
ninguna o muy pocas de las 35 candidaturas presidenciales pudieron disputar su
posicionamiento actual.
Aunque el escenario electoral de
la segunda vuelta aún es incierto, todo nos indica que, si Sánchez es el
candidato rival de Keiko, gran parte del voto local migrará hacia el partido
naranja. El discurso de Sánchez y su exhibición pública con personajes de la
izquierda denominada como radical por algunos sectores, no le auguran mucho
respaldo en la selva central debido a la narrativa impregnada en esos sectores
que apela al temor y la memoria de los años de la violencia terrorista. Máxime
si uno de los aliados más cercanos señaló en su momento que “lo
mejor que ha dado la izquierda desde Pizarro hasta ahorita, como partido
político, ha sido Sendero Luminoso. Y que me graben, carajo”.
La izquierda
política en la selva central peruana (Junín, Pasco, Huánuco, Ucayali) ha
enfrentado históricamente un panorama electoral adverso, caracterizado por un
contundente respaldo al fujimorismo.
Mientras el sur peruano es de
tendencia izquierdista, las provincias de Chanchamayo, Satipo y Oxapampa han
mostrado un fuerte respaldo a opciones conservadoras. Este “romance” entre el
fujimorismo y la selva peruana sigue vigente desde los 90, y otras propuestas políticas no han sido capaces de
disputarle ese posicionamiento. Cabe precisar que, al igual que en las grandes
ciudades de la costa y sierra, en las ciudades de selva también existen
colectivos de “No a Keiko”, quienes han organizado acciones de resistencia ante
las visitas de los simpatizantes naranjas, pese al pasado albertista que aún
sigue vigente en estas regiones, aunque, por la juventud de muchos de los
actuales simpatizantes, podríamos aventurarnos a señalar que ahora la selva
central es en su mayoría “keikista”.
No hay duda de que los
principales y más antiguos representantes del fujimorismo seguirán apelando a la figura del padre, pero ahora es la hija la que está construyendo un liderazgo propio
dirigido a las nuevas generaciones que no vivieron los 90 y que hoy
muestran su respaldo en las ánforas. Para no perder ese respaldo, Fuerza Popular ya ha iniciado su campaña aprovechando la ventaja que la
posiciona en el primer lugar, mientras aún aguardamos los resultados finales
que darán los organismos electorales para conocer a su rival, en medio de una
fuerte incertidumbre y la preocupación de sectores importantes de la población
por una posible afectación a la voluntad que expresaron en las urnas.
desco Opina – Regional
/ 24 de abril de 2026




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